La Expo abrirá el sábado sus puertas al público con casi todas las obras terminadas, pero con pequeños remates pendientes de finalizar, como paredes sin pintar, losas del pavimento sin fijar, alguna barandilla suelta o pequeños problemas de goteras. Además, dos puntos estrella de la muestra, el espectáculo Iceberg y los barcos solares, no podrán entrar en funcionamiento hasta, al menos, finales de la semana que viene por culpa del abundante caudal que lleva el Ebro.
Los participantes han trabajado contrarreloj para estar acabados a tiempo, pero un pequeño grupo (no más de cinco) no podrá estar listo para el gran día. Aunque la Expo siempre ha asegurado que todos los pabellones abrirían mañana, fuentes de la muestra reconocieron ayer que el día de la inauguración podría haber espacios cerrados.
El ritmo de trabajo frenético en Ranillas se suspenderá el viernes, con motivo de la ceremonia de inauguración de la muestra, pero se retomará cuando la Expo abra sus puertas. Los trabajos se harán por las noches, cuando no haya visitantes en el recinto.
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