Este resultado mantiene en vilo a toda la Unión Europea (UE), ya que es el único estado miembro que lo va a someter a votación popular. Hasta mañana no se llevará a cabo el recuento.
Aunque los medios de comunicación no podían en la jornada de reflexión de ayer informar sobre el plebiscito, partidarios y detractores del texto continuaron haciendo campaña en las calles para obtener el voto de la ciudadanía, dividida casi a partes iguales entre el "sí" y el "no".
En juego está no sólo el futuro del delicado mecanismo de gobierno diseñado tras años de negociaciones por los países miembros para una Unión ampliada, sino también el "prestigio e influencia" de la clase política irlandesa entre sus socios comunitarios, según explicó Niamh Hardiman, catedrática de Ciencias Políticas de la University College Dublin (UCD).El rechazo
El rechazo al Tratado, insiste la académica, desplazaría a Irlanda a los "márgenes" de la Unión y la convertiría en un socio al que se mira con recelo.
El problema para convencer a los irlandeses de la importancia de este texto, apunta Hardigan, radica en las "dificultades que conlleva presentar a la ciudadanía una serie de cuestiones como las que aborda el Tratado, que se ven a menudo enmarañadas por intereses políticos domésticos".
Por otra parte, ayer, el Parlamento griego ratificó por 250 votos a favor y 42 votos en contra el Tratado de Lisboa. Grecia pasa a ser el decimoctavo del total de 27 países de la UE que han aprobado el Tratado de Lisboa, tras la ratificación ayer también de parte del Legislativo de Finlandia y de Estonia.
El objetivo de la UE es que el tratado sea ratificado por sus 27 miembros en el 2008 para que entre en vigor el 1 de enero del 2009.


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