La obra fue un encargo de los Padres Escolapios al pintor gandiense Joan Costa, autor también, durante sus últimos años de estudio en la Escuela de Bellas Artes de Valencia, del retablo principal de la iglesia de las Escuelas Pías de la ciudad, originaria del siglo XVII.
El cuadro es un modesto acto de justicia hacia las mujeres que quitan la suciedad para ganarse la vida
La obra, un lienzo de grandes dimensiones (4,8 por 2,2 metros), se ha situado en una de las capillas internas de la iglesia, y representa "el trabajo poco relevante socialmente de las mujeres limpiadoras", que "no ha sido nunca fuente de inspiración para los cuadros de tema religioso".
Su creador asegura que con este cuadro ha querido presentar un episodio sacro como "tema social", mediante la representación de "un acontecimiento histórico nunca tenido en cuenta, inadvertido y ninguneado", como el papel de las mujeres que limpiaron el escenario que Da Vinci imaginó como lugar donde se celebró la Última Cena.
El pintor ha incluido también en la escena a tres niñas, sentadas en la mesa, imitando en su postura a Jesucristo y dos de sus apóstoles en el cuadro de Da Vinci, con quienes quiere plantear el futuro de las nuevas generaciones de mujeres en la jerarquía eclesiástica.




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