Las máquinas trabajan en la mina alemana (EFE). (EFE)
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La pequeña localidad alemana de
Deutschneudorf, en la frontera con la República Checa, vive
en vilo por un tesoro nazi. Al parecer, los nazis pudieron esconder allí
dos toneladas de oro y plata que expoliaron de Rusia a finales de la
Segunda Guerra Mundial.
Las riquezas fueron robadas del
Salón de Ámbar de los zares, un
regalo del rey prusiano Federico Guillermo I al zar ruso Pedro el Grande en 1711.
Las grúas comenzaron este miércoles a excavar sobre la superficie de una antigua mina de metales
Las grúas comenzaron este miércoles a excavar sobre la superficie de una
antigua mina de metales en la que, según el caza-tesoros
Christian Hanish, podrían estar escondido el tesoro.
Tras los primeros trabajos, el alcalde de Deutschneudorf, el liberal Heinz-Peter Haustein, informó de que por el momento sólo han encontrado un estanque de agua subterránea, pero confía en que "pronto" darán con el legendario salón de San Petersburgo.
Hanish, que busca el tesoro desde hace doce años, emprendió esta última cruzada al descubrir una antigua libreta de su padre, un radiotelegrafista de la Luftwaffe fallecido el año pasado, en la que figuraban unas misteriosas coordenadas.
Un detector de metales halló un voluminoso bloque a 20 metros de profundidad
Esos datos le llevaron hasta una antigua mina de la pedanía de Deutchkaterinenberg en la que, gracias a un avanzado sistema de
detección de metales, su equipo ha hallado un voluminoso bloque a unos veinte metros de profundidad, que esperan que revele los paneles de oro que recubrían las paredes del mítico salón.
A pesar de que desde entonces
se han hallado algunos restos del tesoro, la mayor parte del valioso botín de guerra
sigue oculto y el misterio que envuelve su desaparición ha despertado tanto el
interés de vecinos y periodistas como el escepticismo de los
expertos, que ven en esta nueva búsqueda poco más que un espectáculo.
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