RAFA VIDIELLA. 02.02.2009 - 13.06 h
Como cada año, llega San Valentín: flores, canciones y películas románticas... o no tanto. Como amores, hay películas para todos los gustos, y el cine nos ha regalado pasiones con balas en lugar de besos, muñecas hinchables sustituyendo a mujeres o descuartizadores en el puesto de Romeo.
Pocos amantes tan violentos como los de Arthur Penn, Oliver Stone o Tony Scott
A tirosLos que se pelean se desean, pero pocas parejas mostraban la violencia que, en 1967, exhibían
Faye Dunaway y
Warren Beatty en la piel de
Bonnie y Clyde, donde entre atracos y tiroteos los protagonistas se debatían entre pasión y delincuencia.
La fórmula impactó entre los aficionados al cine, y si no que se lo pregunten a
Quentin Tarantino autor de los guiones de
Asesinos natos y
Amor a quemarropa, que también relacionaban la violencia y el corazón.
Hay amores que van más allá de los bombones:
Peter Coyote y
Emmanuele Seigner se terminaban haciendo la vida imposible en
Lunas de hiel, la particular versión de
Polanski de las cosas del querer, y tampoco había mucha coherencia en
Mi obsesión por Helena, proyecto de alto contenido erótico del que se bajó
Kim Basinger que narraba cómo un cirujano se enamora de una paciente y, para no perderla, la amputa brazos y piernas y la encierra en una caja.
El cine ha demostrado que se puede amar a un monstruo o que los gorilas también se apasionan
Tu novio es un monstruoDicen que el amor es ciego y varias películas lo confirman. Una inolvidable es
La posesión, la inquietante cinta de
Zulawski sobre una mujer entregada a las garras de un monstruo. La fijación por las rubias de
King Kong, la poética
La Bella y la Bestia de Cocteau... mucho más cómica, pero también centrada en un ser espantoso y un hombre, es
El Monstruo del Armario, donde una bestia asesina se enamora del periodista que la persigue al verle sin gafas.
En la categoría de románticas 'monstruosas' resulta imposible olvidar el apasionado
Drácula de
Coppola o el clásico
La novia de Frankenstein, donde el doctor vuelve a conectar las máquinas para conseguirle pareja al monstruo hecho de retales.
El amor en los tiempos de BurtonPocos le consideran un romántico, pero es uno de los cineastas actuales más obsesionados por el amor. De su variada filmografía, tres películas de
Tim Burton resultan idóneas para ver en pareja:
Eduardo Manostijeras, donde
Johnny Depp y
Winona Ryder (entonces novios en la vida real) viven un amor imposible;
Pesadilla antes de Navidad (producida por Burton, tiene escenas y canciones de arrebatado lirismo) y por supuesto
La novia cadáver, que cuenta la inviable relación entre un joven a punto de casarse y una muerta.
Pasiones que matanY es que hay amores que superan todas las fronteras. En
Vértigo,
James Stewart se enamoraba de una mujer fallecida; en
Laura,
Dana Andrews sucumbía ante la presuntamente difunta Gene Tirney y en otro clásico del cine negro,
Perdición, una
Barbara Stanwyck fatal bajaba por las escaleras muy viva, pero sin prometer nada bueno.
Hace poco Kaurismaki retomaba el amor como camino a la perdición con
Luces del atardecer, aunque a veces ese mismo sentimiento puede sacar del infierno: qué se lo digan si no a
Emily Watson quien, sublime en
Rompiendo las olas, demostraba que no hacia falta el azúcar para mostrar un amor desatado.
'Dos en la carretera' o 'Secretos de un matrimonio' retrataron, de manera descarnada, el paso de los años y el amor
Como la vida realSin tantos excesos, abundan las películas románticas alejadas de los tópicos.
Dos en la carretera era la agridulce crónica de una relación de décadas y su director,
Stanley Donen, filmaba también una otoñal historia de amor entre
Richard Burton y
Rex Harrison en
La escalera.
Aunque calificada por algunos como comedia,
El apartamento también cuenta lo difícil que es quererse, y las parejas jóvenes no deberían perderse
Antes de amanecer y
Antes de atardecer, las cintas de
Linklater sobre conocerse y desencontrarse. Para parejas más adultas, una interesante y reflexiva forma de celebrar el Día de los Enamorados puede ser viendo
Secretos de un matrimonio, que disecciona las luces y sombras de tan sacra institución.
Besos y risasMás accesible es
Una chica de verdad, cuyo estreno en España se espera para los próximos meses: candidata al Oscar al mejor guión original, explica cómo un tímido solterón se decide por fin a presentar a su familia a la chica a la que ama. Sólo hay un problema: es una muñeca inflable adquirida en internet. No encontraba tantan compresión
Gene Wilder y su oveja en
Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo, ni el aviador con cara de cerdo que en
Porcorosso suspiraba por una cabaretera.
Asiáticos, homosexuales o ambas cosas a la vezLa lista es inacabable y toca ir poniéndole fin. Acusados tantas veces de gélidos, los asiáticos nos han traído recientemente amores de mucha categoría: la extraña historia de
Hierro 3, por ejemplo, o casi toda la filmografía de
Wong Kar Wai, uno de los cineastas más apasionados de los últimos tiempos, con cumbres amorosas como
Chungking Express,
Deseando amar o
2046.
También de Kar Wai es
Happy Together , descarnada y porteña visión del amor homosexual, un género en auge. Desde los amores prohibidos de
Mi hermosa lavandería hasta los incomprendidos de
Candy, el amor en el mismo género ha ido desde lo escabroso de
La virgen de los sicarios hasta la explosión de los vaqueros de
Brokeback Mountain.
Comentarios del 1 al 1