Uno de los actores más cotizados del celuloide, George Clooney, ha puesto en venta su mansión de Hollywood porque quiere alejarse de una incómoda vecina: Britney Spears.
No es que la cantante se pase precisamente el día llamando a la puerta de Clooney. Lo que tiene crispado al protagonista de Michael Clayton es la persecución mediática que sufre la ex princesa del pop.
Aquella noche, al escuchar los helicópteros sobrevolando el barrio, el actor salió a la calle en bata y pensó que tanto revuelo se debía a un prisionero en fuga, pues parecían escenas sacadas de la película La jungla de cristal.
Pero cuando encendió la televisión y descubrió que, en lugar de un fugitivo, la presa era su célebre vecina, decidió vender su propiedad y cambiarse de barrio.




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