Dos adolescentes austriacos tendrán que pagar una multa de 113.000 euros por destrozar, quemar y enterrar un radar de tráfico.
Peter Hochstacher y Thomas Moebel, ambos de 19 años, circulaban a una velocidad excesiva por una carretera cercana a la localidad de Lustenau (Austria), cuando vieron el fogonazo del flash del radar.
Según publica la página Ananova, unos cientos de metros después, pararon el vehículo en la cuneta y se dirigieron hacia el aparato con dos hachas y una sierra, destrozándolo con una gran brutalidad. Y no contentos con esto, prendieron fuego a los restos. Sin embargo, el radar les fotografió a tiempo.
Finalmente, los jóvenes enterraron lo que quedó del aparato en un campo cercano, donde lo encontró un agricultor mientras araba la tierra. El campesino se puso en contacto con la policía, que examinó los restos calcinados, con la suerte de que pudieron recuperar un par de fotos en la que se reconocía perfectamente a los autores del destrozo.


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