Estoy encantada de trabajar con los Taviani en una historia tan preciosa y emotiva"
Rodaje en el desierto búlgaro, guión en italiano y en el papel de una armenia. ¿Cómo te metes en semejante aventura?
Directamente a través de los directores, los hermanos Taviani. Me enviaron el guión, pidiéndome que lo leyera lo antes posible. Quedamos para comer y me ofrecieron la película: acepté de inmediato. La historia era preciosa, muy emotiva. También fue emocionante conocerlos: al terminar de comer me abrazaban y besaban, felicitándose por haber encontrado a su Nunik.
¿Habías visto sus películas?
Sólo dos, Padre padrone (1977) y La noche de San Lorenzo (1982). Me sonaban a otra época, y hasta pensaba que ya no dirigían películas. Por eso me llamó la atención que se atrevieran con algo tan profundo y tan comprometido.
El rodaje parecía la Torre de Babel, y por eso terminaron doblándome"
Me dieron mucha libertad y confianza. Me sentí dirigida y guiada, pero nunca obligada a nada. Se les nota la sabiduria, la tranquilidad, la seguridad que tienen en ellos mismos. Cuando un director escoge a un actor es para confiar en él y es lo que ellos hicieron conmigo. Supieron conducirme dejándome seguir mi camino, un privilegio.
¿Cómo llegaste al primer día de rodaje?
Me aprendí el guión en italiano, aunque me doblaron en la versión final. Al ser una coproducción el rodaje parecía la Torre de Babel: actores italianos, franceses, búlgaros, israelíes... No había una unidad idiomática, por lo que decidieron unificar las voces en el estudio.
Aunque centrado en la matanza de armenios, el tema de la película también es universal...
Narra un hecho histórico que pasó hace cien años, pero son cosas que siguen ocurriendo y ocurrirán por desgracia. Son temas universales como el amor, la guerra, el hambre o la injusticia, que tristemente son el pan nuestro de cada día.
Me da igual rodar en España o EE UU, pero es verdad que ahora tengo a toda la familia allí"
En efecto: me exigió una concentración y una madurez especial. Noto el paso de los años, porque poco a poco me llegan personajes en los que puedo plasmar toda mi experiencia anterior. Cada trabajo me aporta algo que sumar al siguiente, volcar todo lo que voy aprendiendo.
Acabas de ser madre: ¿cómo es tu vida actual?
Me quede embarazada al poco de terminar de rodar El destino de Nunik, pero dejé varias películas pendientes de estreno. El año que viene saldrán tres y en breve me incorporo a un rodaje y después tengo otro en abril. No puedo quejarme: ¡me sobra el trabajo!
¿Qué esperas de tu carrera?
Trabajar en buenos proyectos y buenos guiones. Me da igual dónde, aunque es cierto que ahora estoy más asentada en Estados Unidos. Allí tengo a la familia, y quizá eso tire un poco a la hora de elegir. Es toda una nueva vida.















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