Podría ser el sueño de más de un americano que querría decirle unas 'palabras' al presidente norteamericano.
Un adolescente islandés llamó al teléfono privado de George Bush y, tras averiguar el número secreto, se presentó como el presidente de Islandia, motivo por el cual se creó tal revuelo que saltó la alarma de seguridad.
Este hecho ha puesto en evidencia la permisividad de los servicios de seguridad de la Casa Blanca. Nada más alertar al servicio secreto, la Policía acudió a casa del joven 'bromista', aunque éste no reveló de qué manera consiguió el número secreto, según recoge The Inquirer.
Una de las hipótesis que barajan los investigaciones es la llamada que realizó la hija del presidente, Jenna Bush a la Casa Blanca desde un programa de televisión.




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