Las furgonetas policiales, con las sirenas ululando y las luces encendidas, se dirigieron hacia el barrio de Villiers-le-Bel, en el norte de la capital francesa, como parte del despliegue, dijo un testigo de Reuters.
Unos 80 agentes resultaron heridos la madrugada anterior, cinco de ellos graves, cuando los alborotadores les lanzaron piedras, cócteles molotov y petardos durante varias horas de unos enfrentamientos que dejaron decenas de tiendas, negocios y edificios públicos dañados.
Los antidisturbios replicaron disparando balas de goma y gases lacrimógenos, e hicieron cinco arrestos.
'Vamos a hacer todo lo necesario para que esta noche haya una máxima presencia de seguridad en Villiers-le-Bel y las zonas vecinas, para que los habitantes no tengan que pasar por otra noche de violencia', declaró Fillon al Parlamento.
Los enfrentamientos fueron 'inaceptables, intolerables e incomprensibles', y no se pueden justificar, añadió, calificando a 'los que disparan contra la policía y casi matan a un policía de una paliza' de 'delincuentes que deben ser tratados como delincuentes'.
El presidente Nicolas Sarkozy se reunirá el miércoles con Fillon y los ministros de Justicia e Interior cuando vuelva de su viaje a China, dijo un portavoz en un comunicado.
La violencia comenzó el domingo, después de que dos jóvenes murieran al chocar con un coche de policía, y las imágenes de vehículos, un colegio y una escuela incendiados recordaron lo ocurrido hace dos años, en los peores disturbios en Francia en 40 años y de los que muchos culparon al duro lenguaje de Sarkozy, entonces ministro del Interior.
Esta vez, el ahora presidente ha pedido calma y la respuesta gubernamental ha sido mucho menor, lo que podría indicar que quiere evitar exacerbar las tensiones en los empobrecidos y racialmente diversos suburbios del país.
El fiscal local dijo que el incidente del domingo fue un accidente de tráfico, aunque algunos familiares han cuestionado la actuación de la policía tras el choque y la velocidad a la que llegó la ayuda.
La ministra del Interior, Michèle Alliot-Marie, dijo que los delincuentes se están aprovechando de los jóvenes para atraer a la policía mientras ellos roban tiendas, y negó que se estén repitiendo los disturbios de 2005.
/Por James Mackenzie/


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