La Policía Nacional, la Guardia Civil y la Ertzaintza tienen orden de estrechar el cerco contra la kale borroka, la cantera de ETA. Este año, ya han sido detenidos 121 borrokas, el doble de los arrestos que se produjeron en los tres años precedentes (19 en 2004, 27 en 2005 y 14 en 2006, es decir, 60 en total).
Las operaciones contra la kale borroka tienen un objetivo doble: "Evitar que los cachorros de ETA campen a sus anchas con sabotajes indiscriminados, recordarles que no tienen impunidad e impedir a su vez que esa cantera produzca etarras", explican a 20 minutos fuentes antiterroristas.
Octubre y noviembre se saldan con 23 detenidos
En octubre y noviembre se han producido las operaciones más importantes, con 23 detenciones.
Entre ellas, los cabecillas de la organización radical juvenil Segi (heredera de Jarrai) en Guipúzcoa, aunque el juez les dejó en libertad bajo prohibición de que abandonen el territorio nacional y obligándoles a presentarse cada semana en el juzgado.
A pesar de la presión policial, los actos de terrorismo callejero no disminuyen. En lo que va de año se han contabilizado 450, incluyendo ataques a sedes de partidos, a instalaciones empresariales y públicas, quema de cajeros y autobuses, amenazas y manifestaciones ilegales.
Como en el año 2001
No había tantos actos de terrorismo callejero desde 2001, cuando se produjeron 552, según Interior. En 2003 la cifra bajó a 150, y volvió a subir en 2004 (235) y 2005 (378). En 2006 (durante la tregua de la banda terrorista ETA), Interior reseña 117 ataques, aunque la Policía tiene contabilizados cerca de 300.
Dirigida desde Francia
La Policía cree que el etarra Alxaitz Aguirre --lugarteniente de Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki (jefe de los comandos de ETA), a su vez a las órdenes de Francisco Javier López Peña Thierry (jefe militar)-- es el encargado dentro de la banda de coordinar el terrorismo callejero.
Este etarra se reúne en Francia con un responsable único de la kale borroka, al que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están intentado identificar, recibe instrucciones de carácter general sobre objetivos y transmite las órdenes a los responsables "provinciales".
Luego, cada uno de estos jefes sigue la cadena descendiente de mando, pasando las instrucciones a los jefes de comarca, que a su vez las transmiten a los jefes de localidades y a los grupos allí establecidos.



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