El día que la llamaron para decirle que al fin podía iniciar su tratamiento de fertilidad en el hospital Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, Carmen (nombre supuesto) ya tenía a su hija en brazos. Era julio de 2003 y desde 2001 esperaba aquella llamada. Ante la falta de noticias, Carmen y su marido emprendieron el viaje hacia su paternidad a través de la medicina privada. Y entonces, gracias a un préstamo de 12.000 euros para el tratamiento y las medicinas, llegó Daniela, que ya tiene cuatro años.
La de Carmen es sólo una de las muchas historias de parejas que deben recurrir a la medicina privada en Madrid para recibir un tratamiento contra la infertilidad, una patología que los expertos creen que afecta al 17% de la población en edad de procrear.
Si en enero la espera en la red pública era de dos años para comenzar el tratamiento, ahora ya es de tres, según denuncian varias asociaciones. El tiempo juega en contra de las futuras madres, que ven con angustia cómo se agotan sus posibilidades por la edad. En la medicina privada, donde se ven obligadas a ir las parejas, no hay grandes esperas y el tratamiento cuesta entre 3.000 y 6.000 euros, sin contar los fármacos.
En total, una mujer puede esperar hasta cinco años para concebir un hijo por fecundación in vitro en la pública desde el momento en que sabe que debe recibir tratamiento, según la asociación el Defensor del Paciente.
300 parejas al año
En Madrid hay cinco unidades que llevan a cabo la fecundación in vitro en los hospitales públicos de La Paz, Alcorcón, Príncipe de Asturias, 12 de Octubre y Fundación Jiménez Díaz. En total, atienden a unas 300 parejas al año, aunque la Comunidad no da los datos de lista de espera y sólo afirma que se va a hacer "un esfuerzo especial para reducir la lista existente".
Encarnación Sánchez. Administrativa, 40 años. "Lo vivo con mucha angustia"
Encarnación Sánchez empieza a tenerlo claro. Tanta espera en la sanidad pública hará que finalmente se decante por un médico privado, pues el tiempo apremia y ella, a sus 40 años, no quiere renunciar a su deseo de ser madre. De momento, Encarnación lleva nueve meses inscrita en la lista de espera del Hospital 12 de Octubre.
A pesar de que se hizo todas las pruebas en la medicina privada, ninguno de estos diagnósticos se tiene en cuenta en el hospital, así que hay que comenzar de nuevo. "Ha sido un gasto y una pérdida de tiempo practicarme pruebas en la privada. Como tengo que volver a empezar, debo esperar unos dos años en la pública. Yo lo vivo con mucha angustia; ves que pasa el tiempo y tienes menos posibilidades. Psicológicamente te afecta y acabas deprimida, porque es algo que anhelas mucho y que no llega. Definitivamente, tendré que irme a la privada", dice resignada Encarnación.




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