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El IVAM cuestiona cómo se construye la credibilidad en 'Fake. No es verdad, no es mentira'

Fake. No es verdad, no es mentira'
Fake. No es verdad, no es mentira' (EUROPA PRESS)
  • El Museu Valencià d'Art Modern (IVAM) reúne en su galería 7 los trabajos de camuflaje, infiltración y sabotaje de medio centenar de artistas y colectivos de todo el mundo, desde que Orson Welles utilizó la radio para hacer creíble un ataque marciano para poner en evidencia el poder manipulador de los medios. En total, 44 piezas con un objetivo común: "cuestionar los procesos de construcción de la credibilidad, veracidad y autoridad", ya sea en el ámbito político, académico, de los medios de comunicación o incluso en el propio arte.

Bajo el título 'Fake. No es verdad, no es mentira', la muestra se inaugura este jueves estará en el museo valenciano hasta el 29 de enero entre paredes descorchadas, letreros sujetos con cinta adhesiva, paneles sobre cajas de cartón y los cables de las pantallas de televisión bien visibles. Su intención es "desmitificar" todo aquello que envuelve al arte y combatir la "diseñitis", ha apuntado comisario Jorge Luis Marzo, que ha realizado un recorrido expositivo para los medios de comunicación junto al director del IVAM, Jose Miguel G. Cortés y uno de los artistas participantes, Joan Fontcuberta.

"El fake atenta contra lo que en griego se denomina DOXA (opinión común) y provoca PARADOXA (lo contrario a la opinión común)", ha subrayado el comisario. Según Marzo, este es un "arte sin estética artística" que irrumpe en la vida cotidiana en un momento determinado para declararse inmediatamente después falso: "como la magia", ha apuntado.

Despiertan reacciones diversas, ha admitido el comisario. Tanto es así, que algunos de estos artistas han llegado a ser detenidos y juzgados. A unos se les ha reconocido posteriormente el mérito, otros han tenido que pagar multas o incluso pasar por la cárcel, ha admitido el comisario.

DE LA TELEVISIÓN A LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

El recorrido expositivo se divide en cuatro secciones: 'Heterónimos. La ficción del arte', INFILTRACIONES. Caballos de Troya', 'DOCUFICCIONES. Cuestionando la veracidad de los medios' y 'DESCRÉDITOS. El cortocircuito de la autoridad cultural'.

La parte dedicada a 'Heterónimos' reúne obras inventadas secretamente por un autor (ortónimo) con la intención de que sean percibidas como realmente existentes. "Algún día la historia de la cultura tendrá que ser analizada como la historia de la falsedad", ha comentado Marzo.

En capítulo dedicado a 'Infiltraciones' muestra "trabajos que operan como parásitos, capaces de proyectar esos sueños de credibilidad de la sociedad". La tercera sección es para las 'Docuficciones': documentales falsos que buscan desenmascarar los formatos de autoridad, utilizando las técnicas, códigos y convenciones del documental para aparentar serlo. El recorrido expositivo termina con los 'Descréditos', exposiciones falsas presentadas en museos y que acaban exponiendo la ficción y fragilidad de su poder.

Así, 'Fake. No es verdad, no es mentira' abarca piezas índole diversa que van desde partidos de fútbol trucados a cartas intercambiadas con hacienda tras vender un coche como pieza de arte, pasando por intervenciones televisivas que van desde hacerse pasar por el portavoz de una gran empresa que nunca indemnizó a las familias de sus trabajadores en la India, tras una tragedia en una planta química, programas de trueque, un falso documental que apunta que el viaje a la Luna fue un montaje u otro en el que participó el propio Marzo, sobre los descendientes de las prostitutas en Valencia, del que se hizo eco la prensa.

También se han lanzado mensajes en breaks de leche, botella de la Coca-cola o se han tratado temas sociales con la imagen de las revistas de celebrities. El abanico es amplio pero, fuera del plano del arte, si hay una "imagen peligrosa" que ha querido incluir la muestra es sin duda la del falso documental con el que engañó el gobierno nacionalsocialista alemán en 1943 a la comunidad internacional.

Las SS emprendieron un programa de embellecimiento del campo de concentración Theresienstadt (Checoslovaquia) ejecutado por los propios prisioneros para hacer creer que se había reconvertido en un balneario. Dos semanas después del rodaje, los casi 87.000 prisioneros fueron gaseados en Auschwitz.

"UN MUSEO SIN AUTOCRÍTICA ES EN MAUSOLEO"

Por su parte, el creador Joan Fontcuberta -Premio Nacional de Fotografía en 1998 y Premio Nacional de Ensayo en 2011- ha resaltado el hecho de que una institución como el IVAM acoja este proyecto: "Hace 40 años que vivo en el fake y no me había planteado qué es. Ésta es la primera gran exposición que intenta hacer una panorámica y categorizar el fake en el arte", ha manifestado.

Fontcuberta, cuyo trabajo siempre se ha caracterizado por intentar desmantelar lo establecido, ha señalado que "la exposición cuestiona incluso la autoridad de los museos y las instituciones, lo que demuestra que el IVAM admite la autocrítica, algo fundamental para que el museo sea una plataforma de cuestionamiento. De lo contrario, sería un mausoleo", ha advertido.

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