Mermi, cuyo apellido significa en turco "bala" o "misil", explicó que un día cuando paseaba en bicicleta con 14 años "algo golpeó con fuerza" su cabeza y aunque su madre lo llevó al servicio de urgencias del Hospital Estatal de Edirne (oeste de Turquía) los médicos no detectaron el proyectil de 9 milímetros que se alojaba en su cráneo y procedieron a cerrar la herida.
Tras la operación en la que se le extrajo el proyectil, Mermi decidió demandar al Ministerio de Sanidad turco por la negligencia cometida una década atrás por los doctores del hospital de Edirne y reclama 22.700 euros de indemnización.




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