El Tribunal Supremo, que confirma una anterior del Superior de Justicia, asegura que el Consistorio no actuó de forma eficaz ante las denuncias, según publicó ayer El Norte de Castilla. La familia vivía encima de un pub, ya desaparecido, en el 27 de la calle Canterac y soportó durante ochos años mucho ruido, sobre todo los fines de semana y por las noches. Esto causó graves secuelas como trastornos neuróticos, depresión, estrés, ansiedad y angustia.
El local sólo disponía de autorización para servir bebidas, pero no para poner música y no estaba aislado.


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