El mono se coló en la habitación del hostal donde residía el turista y le arrebató las gafas, de 72 euros, antes de desaparecer con sigilo, según denunció Kim Dang Hoons en una comisaría de Benarés, en la Región de Uttar, al norte de la India.
Atribulado por el robo, Kim acudió a la Policía e insistió en que los agentes registrasen su denuncia, para poder presentar una copia y recuperar así el seguro ya de vuelta en su país.
Estos monos se conjuran para dañar árboles, arrancar plantas, destruir cables eléctricos y robar la comida a los niños, además de entrar en oficinas y destrozar archivos y documentos.
La peor consecuencia, aparte de los robos, es que su mordedura supone 14 dosis de vacunas para evitar consecuencias graves en la salud.




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