«No hemos podido callar más», afirma a 20 minutos Jesús García, residente del número 2, que ha promovido una recogida de firmas desesperado por la problemática que se remonta a 1999, cuando la desparecida Procivesa traspasó las viviendas de alquiler al Patronat Municipal. «Dentro de casa matamos 40 mosquitos al día», explica Joan Forero, otro vecino.
La causa es una fosa séptica que en realidad es una arqueta inundable que impide el desagüe directo al alcantarillado público. El agua putrefacta que se acumula provoca «molestias constantes de malos olores y plagas» detalla José Luis Valverde.
Otros, como Pedro Rodríguez, de la calle Riereta 24, relatan: «no podemos ni abrir las ventanas en verano».
Obturación de las cañerías
Antoni Sorolla, gerente del Patronat Municipal de l’Habitatge de Barcelona, responsable actual de la gestión y administración de las viviendas sociales municipales, asegura que «hace un año que actuamos interrumpidamente», aunque el problema es más estructural, puesto que «las plagas se localizan bajo el forjado», por lo que únicamente se puede proceder «con fumigaciones periódicas», como ya «tenemos contratadas». Otro problema son las actitudes incívicas que obturan las cañerías.

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