Los participantes inundaron el enorme Zócalo, en el corazón de Ciudad de México, superando ampliamente el récord previo de una de las sesiones del fotógrafo de 7.000 personas en Barcelona en 2003.
Los asistentes posaron de pie, acostados, con sus manos en alto y postrados con las rodillas y las manos en el suelo, entre otras, según las peticiones de Tunick, que ha levantado polémicas al fotografiar multitudinarios grupos desnudos en ciudades desde Düsseldorf hasta Caracas y Santiago de Chile.
'Estuvo bastante bien ordenado, no fue nada morboso', dijo sonriendo René Peña, un abogado de 61 años, que viajó desde la ciudad de Monterrey, en el norte del país, para participar en la foto.
Alrededor de unas 40.000 personas se habían inscrito para participar en el desnudo colectivo, según algunas estimaciones, y muchos que deseaban participar se quedaron fuera el domingo.
Inicialmente, Tunick había planeado hacer sus fotografías en las imponentes pirámides de Teotihuacan, en las afueras de Ciudad de México, pero las autoridades no concedieron el permiso argumentando que causaría daños a los vestigios arqueológicos.
Algunos asistentes dijeron que el evento ha demostrado que el segundo país con más católicos del mundo -después de Brasil- se está volviendo menos conservador.
'Yo creo que este evento demostró que realmente no somos una sociedad ya tan conservadora. Nos estamos librando de tabúes', dijo mientras salía de la plaza Fabiola Herrera, una profesora universitaria de 30 años que posó junto a su novio.
México es un país con tradiciones fuertemente arraigadas en donde la Iglesia católica está muy presente en la vida pública.
Pero Ciudad de México, gobernada desde hace años por la izquierda, recientemente ha realizado reformas de corte liberal como el reconocimiento de algunos derechos a las parejas del mismo sexo, y una controvertida legislación para despenalizar el aborto.
La Iglesia católica y otros cultos religiosos, así como el partido conservador del presidente, Felipe Calderón, han criticado esas medidas.
El gobierno de la ciudad colaboró en el evento, al disponer un cordón de seguridad de cientos de policías alrededor de la plaza, para garantizar la seguridad y mantener a distancia a los curiosos.
Durante la sesión, que se extendió durante casi una hora y media, algunas mujeres corearon 'sí al aborto' mientras se preparaban para una de las fotografías.
Tunick dice que sus obras no son una protesta o manifestación política. 'Yo sólo creo figuras y formas con el cuerpo, es abstracción (...) es inspiración', dijo a periodistas tras la sesión fotográfica.
Sin embargo todos estaban complacidos.
Frente a la catedral, que flanquea el Zócalo, Armando Pineda, un vendedor de automóviles de 63 años, criticó el evento mientras los participantes ya vestidos abandonaban lentamente la plaza.
'Yo creo que pierden un poco la dignidad como hombres y como mujeres, no creo que sea lo correcto', comentó.
/Por Tomás Sarmiento/.*.

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