Algunos simpatizantes de izquierda han apremiado a la socialista Ségolène Royal a que se una a su rival centrista François Bayrou en un intento de dejar fuera al ex ministro de Interior, que ha encabezado todos los sondeos desde principios de año.
Bayrou, que inicialmente pareció mostrarse abierto a esta posibilidad, después se ha echado para atrás y ha descartado cualquier tipo de alianza, al tiempo que Royal volvía a rechazar un frente contra Sarkozy.
'No hay ningún acuerdo sobre una alianza inimaginable en unas elecciones presidenciales antes de la votación', declaró Bayrou a la emisora France Inter.
Royal, por su parte, manifestó: 'No voy a formar ninguna alianza ni alcanzar un acuerdo a espaldas de los votantes. Quiero una votación clara. Quiero un debate político transparente'.
Bayrou ha estado haciendo campaña para romper el tradicional dominio de la política francesa de los socialistas y del partido de centroderecha UMP de Sarkozy, pero los últimos sondeos indican que no lo va a lograr.
El ex ministro parece conservar una ventaja clara y Royal parece ir recuperando apoyos, con lo que las elecciones se convertirían en una carrera clásica entre la izquierda y la derecha en la segunda vuelta del 6 de mayo.
Sin embargo, aún hay hasta un 40 por ciento de indecisos, lo que puede modificar radicalmente cualquier resultado, y nadie descarta otra sorpresa entre los doce candidatos, como la del ultraderechista Jean-Marie Le Pen, que quedó segundo en 2002.
AUTORITARIO
La preocupación por la seguridad y el desempleo ha dominado la campaña, pero también se espera que influya más que en otros comicios la personalidad del candidato, y no tanto sus políticas.
Sarkozy, considerado en el ámbito económico como el más liberal, es admirado por muchos simpatizantes por su mano dura durante los disturbios en los suburbios del país en 2005 y contra la inmigración ilegal y la delincuencia.
Pero también le odian muchos votantes que le consideran peligrosamente autoritario y que se muestran airados por su intención de crear un ministerio de Inmigración e Identidad Nacional, un proyecto con el que ha dicho que espera recoger votantes del ultraderechista Frente Nacional.
Royal, la primera mujer que tiene auténticas posibilidades de convertirse en presidenta de la República, ha planteado un programa económico de izquierda combinado con un fuerte énfasis los valores sociales tradicionales.
Considerada inicialmente como un soplo de aire fresco en la política francesa, varios errores de gestión de la campaña y dudas sobre sus propuestas políticas han dañado su imagen.
/Por James Mackenzie/

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