Quienes no recuerden que ‘atraquina’ es sinónimo de ‘atracón’, que ‘churriana’ lo es de ‘prostituta’ o que ‘acertajo’ era lo mismo que ‘acertijo’, deberán darse prisa en consultar estos términos en el Diccionario de la Real Academia (DRAE), porque no figurarán ya en su próxima edición.
Por una razón u otra, casi siempre porque han caído en desuso, hay palabras que están llamadas a desaparecer del DRAE.
En esa situación se encuentran también ‘alfonsearse’, que en otros tiempo significaba burlarse de alguien en tono de chanza; ‘acurdarse’, que no es una versión incorrecta del verbo acordarse, sino que tiene que ver con ‘curda’ y ‘borrachera’; o ‘extrema’, forma rápida y vulgar de aludir a la ‘extremaunción’.
De momento, son artículos propuestos.
Salvar palabras de la quema
La Escuela de Escritores y el Ateneu Barcelonés han hecho un llamamiento para salvar vocablos en desuso.
El empeño se llama Apadrina una palabra y los lectores de 20 minutos ya se están pronunciando a través de la web. Están eligiendo las palabras que quieren salvar de la quema.
Entre ellas destacan: barate, tarugo, ufano, desvelar, caterva, zanguango, ajuntar, arambol, baldragas, chapuzar, espiritar y hacanea, entre otras.

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