Los hechos ocurrieron en junio de 2006, cuando los ocupantes de un coche vieron aterrorizados cómo el conductor del coche que les precedía lanzaba a la carretera a tres cachorros de gato. Según los cuatro testigos, uno cayó de pie, otro en la cuneta y el tercero fue atropellado por el conductor.
La reacción de los testigos fue inmediata, tras seguir al autor de los hechos y conseguir anotar su matrícula, volvieron en busca de los dos supervivientes. Sólo quedaba vivo Nico, que fue acogido por la asociación protectora El Refugio y, posteriormente, adoptado.
Esta asociación presentó una denuncia contra el propietario del coche, que admitió ante el juez haber «dejado caer» a los animales, que según él eran salvajes. Ahora está imputado por un presunto delito de maltrato animal, castigado con entre tres meses y un año de cárcel, y dos faltas de abandono.
Más de 300 procedimientos
Desde la entrada en vigor en octubre de 2004 de la reforma del Código Penal que tipificaba como delito el maltrato animal, en España se han iniciado más de 300 procedimientos penales por este motivo. A pesar de estos datos, el presidente de El Refugio, Nacho Paunero, recuerda que en la mayoría de los casos sólo se imponen multas.

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