Greenpeace se ofreció el jueves a ayudar al ballenero japonés Nisshin Maru y evitar un desastre medioambiental en aguas de la Antártida, donde se encuentra averiado, tras sufrir un incendio, con unas mil toneladas de carburante a bordo.
El barco japonés se niega sin embargo a recibir ayuda del "Esperanza", el barco de Greenpeace, al asegurar que se trata de una organización terrorista.
El Ministro del Medio Ambiente de Nueva Zelanda, Chris Carter, ha asegurado que se ha puesto en contacto con las autoridades japoneses para hacerles entender que es necesario tomar medidas urgentes si no se quiere que suceda algún desastre medioambiental.
El ministro ha asegurado que el ballenero se encuentra a sólo 60 millas (100 km) de la mayor colonia mundial de pingüinos Adelia en el Cabo Adare, y que hay que aceptar la ayuda del "Esperanza", o de un rompehielos estadounidense.
Las autoridades japonesas, sin embargo, aseguran que no hay riesgo de vertidos, y que el fuego que de declaró en el barco será extinguido en breve.
Además, fuentes del Instituto de Investigación de Cetáceos, responsable de la caza de ballenas, ha asegurado que otros de los barcos de la flota (que tenía previsto cazar 850 ballenas minke y 10 ballenas de aleta entre diciembre y marzo) podrán remolcarlo del área en que ahora se encuentra si fuera necesario.
Nueva Zelanda no lo tiene tan claro
Los dueños del Nisshin Maru tienen la obligación legal de aceptar nuestra ayuda
El portavoz añadió que el Servicio no tiene plena seguridad de que el fuego haya sido totalmente apagado, como manifestaron los miembros de la tripulación que se quedaron en el barco japonés para controlar el incendio.
Se desconoce aún cual fue la causa del incendio y el paradero de uno de los miembros de la tripulación, que desapareció durante el incidente.
La jefa de la expedición de Greenpeace a bordo del "Esperanza", Karli Thomas, manifestó que "este no es momento de jugar a hacer política desde una oficina en Tokio. Se trata de una tragedia humana y de un potencial desastre medioambiental".
"Tenemos la obligación moral de actuar y bajo el tratado de la Antártida los dueños del Nisshin Maru tienen la obligación legal de aceptar nuestra ayuda", apuntó Thomas.
Ayer, tras declararse el incendio, el buque pidió ayuda a Australia y Nueva Zelanda para apagar el fuego, pero rechazó la asistencia que le brindó el Esperanza, según AAP.
No quieren su ayuda
El director de la Agencia de Pesca de Japón, Hideki Moronuki, manifestó a la radio australiana, que pidió la cooperación de los Gobiernos australiano y neozelandés, pero agregó que no quieren la ayuda de los barcos que protestan en aguas de la Antártida contra la matanza de ballenas, ya que para ellos Greenpeace es una organización terrorista.
En el comunicado difundido hoy, Greenpeace concluye que el accidente del Nisshin Maru debe servir para poner punto final al negocio de la caza de ballenas.

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