Cuando sólo falta una semana para los comicios, los partidos de la oposición que van por detrás en las encuestas, aprovecharon el informe secreto previo a la guerra que elaboró el fiscal general, Lord Peter Goldsmith, para decir que Blair actuó con falsedad.
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'Todo el asunto huele mal. (Ha habido) un enorme engaño', dijo Dominic Grieve, portavoz de asuntos legales del principal opositor, el Partido Conservador.
La impopular guerra de Irak sigue siendo el talón de Aquiles de Blair, pues muchos británicos creen que los engañó sobre el peligro del supuesto programa de armas prohibidas de Sadam Husein, la principal justificación de Londres para unirse a la invasión liderada en el 2003 por Estados Unidos.
La última disputa aborda un importante tema de la elección, la honradez de Blair, y hace recordar las denuncias anteriores de que el gobierno presionó a los servicios de inteligencia del país para que presentaran un argumento a favor de la guerra.
La filtración del informe de Goldsmith ha arruinado los intentos de los últimos días de Blair para centrar la campaña en cuestiones locales como economía, salud y educación. Sin embargo, los analistas dijeron que era poco probable que hiciera descarrilar su camino hacia un tercer mandato.
El documento del 7 de marzo del 2003 muestra que Goldsmith dudaba de los fundamentos legales de la guerra, días antes de que Blair enviara las tropas.
Goldsmith dijo en ese momento que 'una corte podría concluir' que las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en aquel entonces no autorizaban la guerra.
'Sostengo la opinión de que el curso legal más seguro sería asegurar la adopción de otra resolución que autorice el uso de la fuerza', escribió Goldsmith.
Sin embargo, no fue categórico en ese sentido, y también dijo que Gran Bretaña podría construir 'un caso razonable' a favor de la guerra basado en dos resoluciones anteriores de Naciones Unidas, si el país tenía 'evidencias' de mala fe por parte de Husein.
Diez días después, sin embargo, después de que Gran Bretaña no pudiera obtener una nueva resolución en la ONU, Goldsmith dijo al Gabinete y al Parlamento que en su opinión la guerra era legal, y no mencionó ninguna duda.
'Ahora está claro que el consejo cambió y nos deben decir qué o quién lo cambió', dijo el líder conservador Michael Howard sugiriendo que Goldsmith fue presionado por Blair para ganar apoyo público y político para la guerra.
El portavoz de Asuntos Exteriores del partido Demócrata Liberal, Sir Menzies Campbell, dijo que 'la pregunta es: ¿qué hizo que el fiscal general... sacara de su mente las dudas?'.
Agregó que el Parlamento no habría apoyado la guerra si hubiera conocido la primera opinión de Goldsmith.
Blair, el aliado internacional más cercano del presidente estadounidense George W. Bush, ha negado cualquier presión sobre Goldsmith.
/Por Andrew Cawthorne/.*.


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