La decisión fue adoptada por 'abandono del cargo' con el respaldo de 60 diputados de los 100 que integran el poder legislativo.
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'El Congreso Nacional, en representación del pueblo ecuatoriano y según el artículo 167 de la Constitución (...) resuelve declarar el abandono de cargo del coronel Lucio Gutiérrez Borbua', dijo la primera vicepresidenta del parlamento, Chintya Viteri.
'Ha sido cesado y se ha dejado vacante el cargo', agregó al cierre de la votación que convirtió a Gutiérrez en el tercer presidente derrocado en medio de masivas protestas populares desde 1997 en esta inestable nación andina.
La resolución fue precedida por la retirada del apoyo de las Fuerzas Armadas a Gutiérrez, que asumió el cargo en enero de 2003 por cuatro años, y ante la imposibilidad de que organizaciones como la influyente Iglesia Católica mediaran en busca de un acuerdo para mantenerlo en el poder.
'Nos hemos visto obligados a retirar el apoyo al presidente de Ecuador a fin de precautelar la seguridad ciudadana (...). A la vez las Fuerzas Armadas hacemos un llamado y busquemos en conjunto una salida a esta crisis', dijo el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el vicealmirante Víctor Hugo Rosero.
El presidente del parlamento, Omar Quintana, un aliado de Gutiérrez, también fue destituido.
La salida de Gutiérrez estuvo acompañada de enfrentamientos callejeros entre detractores y partidarios del ex mandatario, que dejaron al menos dos muertos y sumieron a la capital del país en un caos generalizado que derivó en ataques contra instituciones estatales y privadas.
Hubo escenas de extrema violencia, y seguidores de Gutiérrez disparaban desde las sedes ministeriales a la multitud, mientras las escenas de vandalismo se repetían a lo largo de la ciudad.
Miles de personas demandaban en Quito la renuncia de Gutiérrez, y rechazaban la maniobra con la que una mayoría oficialista tomó en diciembre el control de la Corte Suprema (CSJ), sumiendo al país en una convulsión política.
El parlamento disolvió el domingo la CSJ, poniendo fin a la hegemonía del oficialismo, en un esfuerzo por aplacar las marchas, pero las reclamaciones desbordaron la petición inicial de instauración de un sistema judicial independiente y acabaron pidiendo la salida del presidente.
Las protestas comenzaron cuando una mayoría legislativa oficialista coyuntural destituyó en diciembre a los 31 magistrados de la CSJ por supuestamente tener nexos con la oposición, y los reemplazó por jueces que emitieron resoluciones judiciales a favor del ex presidente Abdalá Bucaram (1996-1997), acusado de corrupción.
Los sectores políticos no encuentran una fórmula para la renovación de la CSJ, lo que enervó más los ánimos de la población.
El mandatario asumió el cargo en enero de 2003 durante cuatro años, tras vencer en las urnas después de que en 2000 encabezara una revuelta que depuso a Jamil Mahuad, en lo que fue la segunda caída de un presidente ecuatoriano en circunstancias similares en la última década.
/Por Alexandra Valencia y Carlos Andrade García/. *.


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