Así se financia un candidato a presidente de Estados Unidos

Así se financia un candidato a presidente de Estados Unidos

Cartel de Obama en Charlotte
Dos personas venden botones conmemorativos el 3 de septiembre de 2012, en el CarolinaFest 2012, durante la Convención Nacional Demócrata. (EFE/DAVIS TURNER)

Las elecciones presidenciales estadounidenses, que se celebran el próximo 6 de noviembre, tienen una dimensión inevitablemente superficial: debates entre los principales candidatos que se viven como si fueran cruciales combates de boxeo, leyendas del cine que toman partido ruidosamente, exabruptos antológicos….

Pero también otra dimensión, más tediosa, fastidiosa, que está trufada de cifras con varios ceros, contribuciones modestas, donaciones espléndidas, comités recaudatorios y, en suma, una agónica batalla por hacer caja. Es decir, de todo lo que subyace —y costea— el esplendor de cartón piedra de la propaganda política.

Las campañas electorales estadounidenses mueven una cantidad ingente de dólares. Siempre ha sido así, tanto a lo largo del pasado siglo como en lo que va de este. Pero los comicios de 2012 —que paradójicamente se celebran en mitad de una crisis económica casi sin precedentes— suponen, en lo financiero, una vuelta más de tuerca.

El asunto que más amenaza la democracia es la financiación privada de las campañas Desde 2010, una nueva ley permite la financiación sin límite de las campañas. Una decisión que, a pesar de las voces en contra que alertan sobre una posible perversión del sistema, fue ratificada por el Tribunal Supremo en enero de este año. "El asunto que más amenaza la democracia es la financiación privada sin límite de las campañas", denuncia Alana Moceri, directora del curso de Experto en Comunicación y Lobbying de la Universidad Europea de Madrid.

La ideología, la movilización del electorado, la defensa orgullosa de los grandes valores siguen contando a la hora de decidir quién logra el privilegio de habitar la Casa Blanca, pero en las campañas de los dos partidos que se juegan el triunfo, la importancia del dinero recaudado es vital. Este es un repaso a las formas de financiación de los comicios, desde las modestas participaciones a las grandes sumas de dinero donadas por millonarios y empresas.

Financiación pública: una opción descartada

Como ya sucediera en las pasadas elecciones, las de 2008, tanto el candidato demócrata Barack Obama como el candidato republicano Mitt Romney han rechazado en estas la opción de la financiación pública de sus campañas, por lo que únicamente obtienen dinero a través de fondos privados de personas, organizaciones y empresas.

La opción de la financiación pública existe desde 1971, pero dejó de usarse en 2008La opción de la financiación pública existe en EE UU desde el año 1971, cuando se creó el Fondo de Campañas para las Elecciones Presidenciales. A este fondo, tal y como quedó establecido por sucesivas reformas, los contribuyentes estadounidenses pueden designar tres dólares de su declaración de la renta.

Las primeras elecciones en las que los candidatos hicieron uso de este dinero fueron  las de 1976, ganadas por el demócrata Jimmy Carter. Desde entonces y hasta que Obama renunció públicamente a ellas durante la campaña que le llevó a la Casa Blanca, todos los aspirantes a presidentes hicieron uso de esta baza.

PAC: financiación privada regulada

Los Comités de Acción Política (PAC, en sus siglas en inglés) son la forma tradicional de recaudar fondos para las campañas de los partidos a través de las donaciones de particulares, sindicatos y empresas. Donaciones que puede ser o no directas a los candidatos.

Los PAC nacieron en los años cuarenta del siglo XX (el primero que se creó estaba destinado a apoyar la campaña para la reelección del demócrata Franklin D. Roosevelt) y desde entonces están sometidos a control y fiscalización por la Comisión Federal de Elecciones (en inglés, FEC). Desde la década de 1970 y hasta hoy, no han dejado de crecer en número e importancia.

La característica principal de los PAC es que existe un límite en la contribución fijado por ley Existen dos tipos de PAC. Los primeros, los más comunes, son los denominados de 'fondos separados'. Son creados por las organizaciones y sindicatos que no pueden aportar dinero directo a las campañas, por lo que usan estos comités para reunir las contribuciones, que luego gastan en apoyar a su candidato.

Los segundos son los PAC de comités 'no conectados' o 'de liderazgo', y están formados por organizaciones ajenas a los sindicatos y otras corporaciones que apoyan directamente a un político. Desde las pasadas elecciones estos PACs están obligados a divulgar a quién apoyan (antes eran secretos).

Ejemplos de estos últimos son el Prosperity PAC, que durante este año puso casi un millón de dólares para apoyar al aspirante republicano a vicepresidente del país, Paul Ryan, y el PAC to the Future, que inyecta dinero —casi 700.000 dólares— para la demócrata Nancy Pelosi, expresidenta de la Cámara de Representantes.

La característica principal de los PAC es que existe un límite en la contribución. Como curiosidad, algunos de los PAC del primer tipo que más gastan (ver esta tabla elaborada por el Centre for Responsive Politics, una organización sin ánimo de lucro especializada en transparencia política) donan su dinero en una proporción similar entre los dos grandes partidos. Así lo hace, por ejemplo, la Asociación Americana de Distribuidores de Cerveza, que en estas elecciones lleva gastados casi tres millones de dólares (el 41% para los demócratas, el 59% para los republicanos).

Super PAC: dinero a espuertas

Los conocidos como Super PAC son la novedad en estas elecciones presidenciales. Nacieron en 2010, al albur de la ley arriba comentada que otorga carta blanca para la financiación ilimitada de las campañas.

"Desde su irrupción", señala  Moceri, "no hay límites al gasto en comunicación política". Lo que se está traduciendo, por ejemplo, en una cantidad ingente de anuncios, muchos de ellos de propaganda política negativa, contra los candidatos de uno y otro partido.

Los Super Pacs no tienen limitaciones a la hora de donar dinero a un candidato Al contrario que los PAC, no pueden donar dinero directamente a los candidatos, aunque sí están sujetos a fiscalización por la FEC, y tienen la obligación de declarar sus gastos así como el nombre de sus donantes.

A 28 de octubre, Open Secrets, la web de datos de Center for Responsive Politics, lleva contabilizados 971 Super PACs que han ingresado 600 millones de dólares y gastado unos 500 millones. De estos casi 1.000 Super PACs, los dos más importantes y que más dinero mueven son Restore Our Future y American CrossRoad, que apoyan a Romney, y Priority USA Action, que apoya a Obama.

Es a estos Super PACs a los que donan dinero los magnates estadounidenses. De largo, el que más dinero lleva aportado es Sheldon Adelson, dueño de Las Vegas Sands e impulsor de Eurovegas en España, que según una clasificación elaborada por The New York Times, lleva donados 35 millones de dólares a los republicanos. Harold Simmons, dueño de varias de las grandes industrias químicas americanas, es el segundo en la lista de millonarios que aportan dinero, y como Adelson, lo hace a la campaña de Romney.

Entre los que más dinero aporta a los Super PACs que apoyan a los demócratas, y aunque las cifras no alcanzan las de los republicanos, está el especulador y filántropo George Soros (que ha puesto de su bolsillo 1,5 millones de dólares) o el director de cine Steven Spielberg y el actor Morgan Freeman (ambos han donado 1 millón de dólares para relanzar la campaña de Obama).

Partidos Políticos: recaudación clásica

Los comités de los propios partidos son las organizaciones vinculadas estrictamente con estos y que por lo tanto están capacitadas para financiarlos de forma directa.

Los 'bundling' son reuniones, fiestas, celebraciones donde se contribuye colectivamente a una campaña Existen dos tipos. Las contribuciones directas a los partidos y candidatos se denominan hard money, y están reguladas y limitadas por la FEC. Y las contribuciones denominadas soft money, cuya cantidad es ilimitada, pero que no pueden ir a financiar las campañas de los candidatos, sino los comités estatales y locales (suele ser dinero para actividades de base, registro de votantes, merchandising del partido, etc.).

Existe, además, una forma de financiar directamente las campañas sorteando las limitaciones impuestas por la FEC. Se conoce como Bundling: una persona, normalmente conocida, recauda mediante celebraciones o actos benéficos dinero de otras personas para luego entregarlo al candidato. Actores de Hollywood como George Clooney han organizado fiestas recaudatorias de este tipo.

Las 527s: propaganda fuera del sistema

Las 527s son organizaciones que no piden directamente el voto para los candidatos, sino que inducen al votante a crearse una imagen favorable o desfavorable de ellos (son algo así como una versión ideologizada de un think tank, pero sin su residuo académico). Se denominan numéricamente 527s porque están exentas de pagar tributos federales.

Por su naturaleza escurridiza, no están supervisadas por la Comisión Federal de Elecciones, por lo que las donaciones y gastos no están reguladas en campaña como sí lo están las de los PACs o las contribuciones de organizaciones partidistas. Sí están controladas, en cambio, por el Servicio de Impuestos Interno (en inglés, IRS), la agencia federal encargada de recaudar impuestos.

Detrás de las 527s suele haber grupos de interés que tratar de influir para movilizar el voto Detrás de las 527s suele haber grupos de interés que tratan de influir para movilizar el voto a través de anuncios en medios de comunicación, Internet e incluso a través de llamadas telefónicas a los domicilios, como explica el Centre for Responsive Politics.

Asociado en gran parte a las 527s está lo que se conoce como shadow money, que es el dinero que mueven estas organizaciones 'exentas de impuestos' y con el que donantes anónimos (que no tienen obligación de revelar su nombre en ningún caso) contribuyen a apoyar las campañas.

Este 'dinero en la sombra' ha aumentado de forma exponencial en las últimas campañas presidenciales (ver gráfico). Por lo general, va destinado a hacer propaganda política negativa de los candidatos. En este sentido Obama es el candidato que más propaganda negativa recibe (por valor de 74 millones de dólares), muy lejos de Romney, el segundo (que apenas soporta publicidad en su contra por valor de 5 millones de dólares), según Open Secrets.

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