La antigua musa del celuloide, quien dejó el cine en 1973, ha logrado que su fundación tenga actualmente más de 57.000 donantes en cerca de veinte países y opere únicamente gracias a estas aportaciones y los legados de sus simpatizantes, según datos de su página web.
La Fundación Brigitte Bardot para la Protección de Animales Domésticos y Salvajes utiliza tanto las acciones sobre el terreno (liberaciones o campañas de esterilización de gatos errantes) como la presión en el ámbito jurídico.
Una treintena de empleados trabajan en su sede social, situada en el burgués distrito XVI de París.
Fuera de Francia, la fundación ha creado un santuario de osos en Bulgaria y una clínica veterinaria móvil para los países del Este.
Sin embargo, la labor al frente de la fundación de Bardot, mito sexual del cine de los sesenta, no ha estado exenta de polémica.
El pasado enero, la intérprete de "...Y Dios creó a la mujer" aseguró que Francia era una "tierra de acogida de degolladores" en la que se permite que se sacrifiquen miles de corderos con motivo de la celebración musulmana del Aid al Adha (fiesta del Sacrificio).
Bardot señaló seis meses después que se planteaba radicarse en Suecia por sentirse "mucho más cercana a la sensibilidad" de este país en materia de protección de los animales.
Simpatizante ultraderechista, BB (como se la conoce en Francia) fue condenada en 2004 a pagar 5.000 euros por incitar al odio racial en su libro "Un cri dans le silence" ("Un grito en el silencio"), en el que lamentaba "la islamización de Francia".


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