La recomendación de la Comisión, que debe ser aprobada por los líderes de la UE en octubre, y que podría ser la última ampliación de la UE en años, enumera reformas que los vecinos balcánicos deben completar para evitar ser privados inicialmente de los beneficios de los miembros de pleno derecho, incluyendo parte de las enormes ayudas europeas.
'El acceso de Bulgaria y Rumanía supondrá una hazaña histórica (...) que persigue un impulso a la reunificación de nuestra familia europea', dijo el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, al Parlamento europeo.
Los líderes de la UE aprobarán la recomendación en octubre. Francia, Alemania, Dinamarca y Bélgica todavía tienen que ratificar el tratado de acceso, pero no es probable que esto sea un obstáculo.
Esta será la segunda oleada de ampliación de la UE hacia la Europa del Este ex comunista, integrando a los vecinos del Mar Negro en la zona de estabilidad y prosperidad y prometiendo un impulso a sus economías de rápido crecimiento.
'Esta es la caída genuina y definitiva del Muro de Berlín para Bulgaria', dijo el primer ministro búlgaro, Sergei Stanishev, refiriéndose a la caída del comunismo en el Este de Europa en 1989.
Las duras condiciones de entrada reflejaban la preocupación sobre las anomalías del país, incluida la corrupción incontrolada, el crimen organizado y las normas de seguridad alimentaria, así como las dudas acerca de su capacidad para administrar miles de millones de euros en ayudas de la UE.
'Bulgaria y Rumanía enriquecerán a la Unión sin comprometer el funcionamiento apropiado de políticas de la UE y las instituciones. Los intereses de la UE y nuestros ciudadanos pueden estar asegurados y el dinero de los contribuyentes de la UE protegido', dijo el comisario de Ampliación de la UE, Olli Rehn.
TEMORES A LA INMIGRACIÓN
Bulgaria y Rumanía también podrían enfrentarse con obstáculos a la inmigración laboral, ya que su renta per cápita es alrededor de un tercio de la media de la UE.
Reino Unido, Irlanda y Suecia, que abrieron sus mercados laborales a trabajadores de los 10 países que entraron en la UE en 2004, están considerando restricciones para los búlgaros y los rumanos.
Las posibles sanciones, que podrían aplicarse hasta tres años después del acceso de los dos países, están destinadas a dar confianza al número creciente de críticos a la ampliación, que afirman que ambos países son demasiado pobres, corruptos y administrativamente débiles.
Barroso repitió el martes que una vez que Rumanía y Bulgaria se unieran a la UE, el bloque podría no llevar a cabo más ampliaciones hasta que hubiera reformado sus instituciones.
'Esta es la forma de asegurar que nuestra Unión ampliada funcione de una manera eficiente y armónica', dijo en un comunicado sobre una situación que podría perjudicar a los candidatos Croacia y Turquía.
Bulgaria y Rumanía tendrán que cumplir con mecanismos para adjudicar miles de millones de euros en subsidios agrícolas y ayudas regionales. Si no lo hacen, Bruselas podría congelar parte de los fondos.
/Por Darren Ennis y Marcin Grajewski/


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