Daniel Montero: "Son las clases medias quienes aportan el 70% del dinero que recauda Hacienda"

Daniel Montero
El periodista y escritor Daniel Montero. (ARCHIVO)
  • El periodista publica 'El club de los pringaos' en el que recoge sorprendentes datos como que en España solo hay 90 personas que cumplen condena por fraude fiscal.
  • "Es incomprensible que un señor, por robarnos a todos, tenga 400 veces menos probabilidades de terminar en la cárcel que un tironero que roba un bolso".

El periodista Daniel Montero acaba de publicar El club de los pringaos (La Esfera de los Libros), un relato ameno y muy didáctico sobre cómo se pagan impuestos en España (repleto de interesantes exclusivas y datos desconocidos para el gran público), con un título que refleja muy bien el sentir de la gran mayoría de los ciudadanos, que lamentan pertenecer a un sistema viciado, formado por millonarios insolidarios, una clase media estrangulada, una larga cola del paro, y unos políticos que lo permiten y lo fomentan.

En la obra, por ejemplo, se puede descubrir que 29 de las firmas más importantes del Ibex- 35 tenían en el año 2009 nada más y nada menos que 272 empresas en paraísos fiscales. O que mientras que un diputado que gane 90.000 euros paga a Hacienda 25.000 euros, un trabajador con la misma remuneración le daría al fisco 40.000 euros.

El título del libro, El club de los pringaos, es muy significativo.
El gran problema de todo esto es que el Estado ha olvidado explicar las cosas de una forma adecuada a los ciudadanos. Lo ha olvidado o simplemente no le conviene. Vivimos en un país donde el gobierno hace leyes que la gente no es capaz de comprender, no porque sea tonta, sino porque hay una falta absoluta de didáctica por parte del Estado. No hay más que leer el BOE para verlo. Debería ser obligatorio que las leyes emitidas por la clase política estén redactadas en un lenguaje que entiendan todos los ciudadanos  ¿cómo vas a cumplir una ley si ni siquiera sabes lo que dice allí? Y lo mismo pasa con la economía y con Hacienda. Hemos hecho un mundo que parece muy complicado básicamente porque no interesa que el ciudadano sepa de una forma clara que algunos no pagan lo que deberían en este país.

No interesa que el ciudadano sepa que algunos no pagan lo que deberían

Uno de los capítulos revela como España es uno de los mejores paraísos fiscales del mundo. Y el Gobierno sin saberlo.
El gobierno lo sabe perfectamente. Y lo sabe porque lo viene estimulando desde hace años, con aquello que llaman "competencia fiscal", que es en realidad la promesa o la falsa esperanza de que ese dinero, aunque no se ingrese, al menos generará puestos de trabajo en España y mejorará la liquidez de nuestra economía. Por eso tenemos las ETVE (Empresas de Tenencia de Valores Extranjeros), tenemos las Sicav y ahora permitimos que unos señores que nos robaron a todos llevándose el dinero al extranjero sin pagar a Hacienda vuelvan a traerlo sin repercusión penal alguna.

¿Las Sicav son el gran invento del capitalismo?
Las Sicav son un instrumento más, posiblemente el gran visible. Pero el gran invento del capitalismo es que las rentas del trabajo, de una persona que solo tiene su tiempo y sus manos para alquilarse ocho horas al día a una empresa tributen a un máximo del 52% y las rentas del capital, esas que se generan solo con inversiones de dinero líquido, con patrimonio y no con una nómina, tributen a la mitad. De todas formas, el capitalismo en sí era un concepto completamente válido. Un mercado que premia al que mejor hace las cosas por encima de los demás con las leyes de oferta y demanda. El problema es que mucha de la gente que se posicionó en la parte alta de esa pirámide por aciertos empresariales, las empresas que hicieron muy bien las cosas, luego han intentado mantenerse ahí presionando a la clase política para que  cambie las normativas y las reglas del juego, porque eso era más fácil que seguir haciendo buenos productos para mantenerse. Reglas como las Sicav o el mantenimiento de los paraísos fiscales. Así nació la crisis sistémica en la que vivimos

Dos datos demoledores se aportan en tu obra. El primero, que solo 90 personas cumplen condena en España por fraude fiscal, en el país con más billetes de 500 euros. Y segundo, que solo 322 inspectores investigan a las grandes fortunas españolas.
Es incomprensible que un señor, por robarnos a todos, tenga 400 veces menos probabilidades de terminar en la cárcel que un tironero que roba un bolso. Los datos están ahí. Como consideramos que los crímenes de delincuencia económica no son violentos, pesamos que las personas que lo comente, con saldar su deuda económica, ya han cumplido con la sociedad. Ese es el caso por ejemplo de Botín y su cuenta en Suiza. Y ese es el caso de los agraciados con la última amnistía fiscal propuesta por el PP. Además, se nos ha vendido siempre que el dinero del fraude se va en las facturas sin IVA y los trapicheos de los autónomos, cuando los informes de los técnicos de Hacienda dicen que tres cuartas partes del fraude se centran en las grandes compañías.

Además, también revelas que muchos inspectores fiscales han fichado por los grandes bufetes españoles. Es decir, se forma con dinero público a unos funcionarios para prevenir el fraude y luego ellos se van a la empresa privada a explicar cómo pagar menos impuestos.
Esa es una práctica tan completamente legal como incomprensible. Llega un señor, se forma en el sistema público para prevenir el fraude fiscal y optimizar las recaudaciones, y sin problema alguno se va a la empresa privada a utilizar en su beneficio y en el de sus clientes esos conocimientos. Y se va a hacer precisamente lo contrario: a explicar a todo aquel que pueda pagarlo, la manera legal para aportar cuanto menos mejor a las cuentas estatales. La lista, con nombres y apellidos, está en el libro. Y como destino preferido aparecen los principales bufetes de fiscalistas y abogados del país.

Tres cuartas partes del fraude se centran en las grandes compañías

Hablemos de los ídolos deportivos. Dos de ellos tienen su hueco en el libro. Fernando Alonso y el dinero de sus patrocinios en paraísos fiscales, y el patrimonio del futbolista Raúl.

Este es un punto muy polémico, porque hablamos de ídolos para mucha gente. Es distinto el caso de un jugador como Pau Gasol, que juega en EEUU, reside en el país y lógicamente paga sus impuestos allí, que el de casos como Fernando Alonso, que se pasa la vida de gira por el mundo y puede elegir tener su casa en España. El piloto decidió hace poco fijar su residencia fiscal en nuestro, después de años pagando sus impuestos en Suiza. En el libro ilustramos como al menos durante esos años, el dinero de sus patrocinadores circulaba por una estructura de paraísos fiscales. El caso de Raúl es un caso ejemplarizante en el aspecto positivo, porque aunque usa una empresa patrimonial para gestionar sus viviendas e inversiones (algo cuestionable ya que se emplea entre otras cosas para rebajar el pago de impuestos), el excapitán blanco es un ejemplo de transparencia y en sus cuentas aporta mucha más información de la exigida legalmente. Eso es algo de agradecer. Yo apuesto abiertamente por que los datos fiscales de los españoles sean públicos, como sucedía en este país antes de la llegada de ETA y como sucede en países como Suecia.

¿Está mal repartido el pago de impuestos en España?
Tan mal repartido que son las clases medias, los 18 millones de asalariados con su sueldo medio de 1.500 euros al mes los que aportan el 70% del dinero que recauda Hacienda por el IRPF y los que pagan de su bolsillo gran parte de los impuestos indirectos, las tasas sobre la gasolina, sobre el tabaco, sobre la luz y el agua que forman el 41% de la recaudación total. La cuestión es ¿por qué no se cambia el enfoque de una vez por todas? Y la respuesta es siempre desalentadora. Porque mientras existan paraísos fiscales, mientras existan lugares donde la gente no pague impuestos, los grandes capitales se marcharán allí si no dejamos que tengan esa condición en la puerta de casa.

Como broker, la iglesia tiene aciertos oscilantes¿Por qué la Iglesia tiene tantos beneficios fiscales? Es una gran inversora en Bolsa. Aparte de su faceta espiritual, ¿cómo se maneja cómo bróker?
Como broker, la iglesia tiene aciertos oscilantes. A veces gana y a veces pierde, como en el caso Gescartera. El problema aquí es que no podemos saber cuántas de esas entidades que son financiadas con fondos públicos y que tienen rebajas fiscales, dedican luego sus excedentes a invertir en bolsa. Porque como son instituciones particulares, esa información es privada. Entonces ¿Puede una entidad religiosa tener rebajas fiscales y sacar beneficios a final de año? Puede. ¿Y tenemos forma de controlarlo? Absolutamente ninguna. Hay que dejar claro en este punto que la iglesia sí paga impuestos por sus inversiones en bolsa. Ahí no tiene privilegios. Pero claro. Ese dinero que le sobra lo obtiene de una supuesta actividad pastoral que sí está subvencionada. El problema de base es que el convenio Iglesia-Estado marca a España la voluntad de facilitar la financiación de la iglesia católica pero no de por vida, sino mientras ésta encuentra un método de auto-financiación. El problema es que esta segunda parte siempre se olvida y cada año, la religión pasa el cepillo.

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