La huelga de los trabajadores del aeropuerto de El Prat el pasado 28 de julio causó la pérdida de un riñón que debía ser trasplantado a un paciente y que no pudo ser transportado desde Cádiz hasta Barcelona.
El riñón procedía de un joven que falleció en un hospital andaluz y cuya familia donó todos sus órganos para trasplante.
Los dos riñones fueron trasladados a Cádiz, donde uno resultó compatible con el paciente asignado y fue implantado con éxito, pero el otro presentó una incompatibilidad debida al grupo sanguíneo y el sistema nacional de trasplantes buscó un receptor compatible.
Manuel Alonso, coordinador autonómico de trasplantes en Andalucía, explicó que los riñones deben implantarse transcurrido un cierto número de horas desde la extracción.
Se desestimó una ruta alternativa
Se trataba, explicó Matesanz, de un riñón "muy límite", no óptimo al cien por cien.
Otras rutas alternativas hubieran sido por tierra o por los aeropuertos de Gerona o Reus y/o vía aerotaxi.
De hecho ese mismo día se recibió una médula del Reino Unido que llegó a Madrid y desde allí se envió por tierra a Barcelona.


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