Además, para que la mujer no acudiera a la Policía, la amenazaban con rituales de vudú, un culto religioso con mucha fuerza en Nigeria. Los criminales querían así que la mujer pagara una supuesta deuda de 45.000 euros que había contraído con ellos por traerla ilegalmente a España.
En mayo del año pasado, la mujer no pudo más y denunció el secuestro de su hijo, aunque no sabía dónde se encontraba. El pequeño ha estado los cuatro años encerrado en una casa del barrio Parque Coimbra, sin contacto con ningún otro niño.
Aunque se encuentra bien de salud, sufre cierto retraso en su desarrollo: apenas habla, ya que nunca ha ido al colegio. De hecho, ningún vecino le conocía.
Vudú para amenazarlas
La Policía y la Guardia Civil han desarticulado en los últimos tres años al menos diez redes de ciudadanos nigerianos (la última cayó en abril en Valencia) que introducían ilegalmente en España a sus compatriotas para prostituirlas. Según fuentes policiales, es muy común que estas bandas utilicen el vudú para amenazar a las chicas y conseguir así que ejerzan la prostitución, lo que es menos frecuente es el secuestro de menores para obligar a sus madres a hacerlo.


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