¿Es París contagioso?

La autoproclamada patria de los derechos humanos se muestra desnuda ante muchos países hartos de lo que consideran un pomposo paternalismo galo. El estupor y los comentarios con recámara no sólo se dan en Estados Unidos: recorren desde Italia a Sudáfrica, pasando por Argentina.

La conclusión generalizada es que los franceses no han sabido crear en las últimas décadas un modelo social de integración para la emigración. La población musulmana se ve marginada, no ha sido asimilada como, por ejemplo, la hispana en los EE UU, donde conserva sus raíces, pero esta orgullosa de ser estadounidense.

Denunciar el modelo francés es fácil y, tal vez, correcto. Pero, ¿han asimilado otras naciones europeas a sus minorías islámicas? ¿La habremos integrado nosotros cuando pasen diez, quince años, y ya no sea una ínfima sino una sustancial minoría?

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