¡Si lo hubiera sabido antes...!

Casi siempre encierra un sentimiento de tristeza o resignación, lo decimos cuando nos ha dejado una persona querida, cuando sentimos que nos han tomado el pelo…, pero lo importante es que esa experiencia nos haya hecho reflexionar; entonces comprenderemos que nunca es tarde si hemos aprendido algo. En realidad nos queda el presente y el resto de nuestra vida para poner en práctica aquello que hemos sido capaces de ver, y eso no es una pérdida, es una conquista. Ya lo decíamos en el libro Emociones que hieren, nunca es tarde para cambiar, para conocerse mejor, para vivir nuestra singularidad, sentir nuestra autonomía y alcanzar nuestra libertad.

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