Circos, animales y crueldad

Hay varias razones para que los circos con animales no tengan continuidad.

En muchos países han sido prohibidos o restringidos: Alemania, la India, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Inglaterra, Suiza y aquí, por ejemplo, en Barcelona; a medida que la gente toma conciencia de la crueldad que implica forzar a los animales a actuar, se van encontrando más trabas. La vida que llevan los animales de los circos se caracteriza por el aislamiento, el castigo, el miedo y el cautiverio; estos animales acaban literalmente locos y desarrollando conductas agresivas, puesto que los métodos de aprendizaje son una combinación de castigos y recompensas, y los trucos no están basados en comportamientos naturales del animal.

Los circos enseñan la peor actitud posible hacia los animales, despojando a unas magníficas criaturas de su dignidad a base de forzarlas a hacer trucos estúpidos y antinaturales para ellos. Debemos enseñar a los niños a respetar y a apreciar el mundo con todos sus habitantes. Parece evidente que los circos deberían prescindir de los números con animales salvajes.