Con las nuevas tecnologías... ¿comunicados o incomunicados?

La moda es tener un iPhone, un iPod, una Blackberry... Todo móviles de última generación con Bluetooth, cámara de fotos y multitud de aplicaciones y programas, pero lo peor de todo es que ahora también tienen Internet. No estoy en contra de ello, ni mucho menos, pero los chavales de mi edad, entre 15 y 18 años, de las cuatro horas libres que tienen todos los días, se pasan dos y media mirando la pantalla y tecleando en ella. La mayoría están con el WhatsApp, el Tuenti, Facebook... hablando con sus amigos, conocidos, chicos que conocieron el sábado noche... Pero si estás a su lado y les cuentas tus problemas o simplemente qué tal te ha ido el día, te responden con monosílabos. Podréis pensar que no son buenos amigos, pero lo cierto es que es inevitable responder así cuando no paran de hablarte por el WhatsApp o tienes dependencia de ello. Me atrevería a decir que el 80% de los adolescentes que tienen este «privilegio» no podrían estar un solo día sin utilizarlo. Estamos consiguiendo que no nos miremos los unos a los otros y que nuestra única fuente de comunicación sea una pantalla. Y, por supuesto, que todos acabemos llevando gafas.