Zombie Panic in Wonderland
Imagen de Zombie Panic in Wonderland. Akaoni Studio

La empresa valenciana Akanoi Studio ha presentado su primer videojuego para la consola Wii, que bajo el título de Zombie Panic in Wonderland y con una calidad gráfica alta, propone unos personajes que tienen que destruir todo lo que se interponga en su camino y en el que tintes graciosos matizan la violencia inicial.

El videojuego, que fue presentado en Valencia por el director del estudio, José Manuel Íñiguez, acompañado por el programador Carlos Campaña, se lanzará al mercado la próxima navidad en Estados Unidos y Europa, mientras que en Japón se comercializará a partir de febrero de 2010.

Los protagonistas deben defender el mundo de los cuentos de hadas de una invasión de zombis

Zombie Panic in Wonderland, que mezcla el género del terror y la destrucción con un mundo de hadas, se podrá comprar en WiiWare, la plataforma de descargas en línea de Nintendo, que ofrece la posibilidad a los estudios de desarrollar juegos y hacerlos llegar directamente a los usuarios sin necesidad de intermediarios y evitando los costes de producción convencional.

Según han informado fuentes de Nintendo, los puntos necesarios para descargarse el videojuego serán 1.000, lo que equivale a diez euros.

En el juego, que admite a dos participantes simultáneamente, los protagonistas deben defender el mundo de los cuentos de hadas de una invasión de zombis. La puntería y los reflejos del jugador son esenciales para poder pasar las diferentes pantallas, según ha explicado Íñiguez.

En total, el videojuego valenciano cuenta con nueve escenarios generales, tres finales y un buen número de secretos. Pese a la violencia inicial de Zombie Panic in Wonderland, donde todo se puede destruir a través de diferentes armas, el videojuego incluye matices graciosos y así, al matar a un personaje, en vez de sangre salen "corazoncitos", al tiempo que podremos ver a Blancanieves intentando acabar con un ejército de enanitos vivientes.

En la creación del juego, que ya está casi listo a la espera de los ajustes finales, las licencias y las diversas traducciones, han participado un total de 15 personas, a los que se suma la cantante de ópera japonesa Miki Moto, que pone la voz a la banda sonora.