Yo Presidente
Yo Presidente: Crisis Global utiliza datos reales de la situación económica actual. PLANETA DEAGOSTINI INTERACTIVE

Hace exactamente un año, aprovechando la última campaña electoral, salió al mercado el videojuego Yo Presidente. Objetivo: La Moncloa. Ahora, con motivo de la complicada situación económica que se vive en todo el globo, Planeta DeAgostini Interactive lanzará el videojuego de simulación geopolítica y económica para PC Yo Presidente: Crisis Global precedido de un gran éxito en otros mercados internacionales.

Yo Presidente.El videojuego, que estará disponible desde el próximo 2 de marzo, permite al jugador asumir el papel de presidente de cualquier país y tomar decisiones que le lleven a incrementar su popularidad o a que los ciudadanos pidan su destitución. El juego presenta más de 1000 opciones diferentes, desde modificar los impuestos a retirar el ejército de un país, establecer relaciones diplomáticas con otro o enfrentarse a una huelga general.

Yo Presidente: Crisis Global ha sido elaborado en base a una exhaustiva y rigurosa recopilación de datos que responden al actual panorama mundial hasta el punto de que una de las misiones arranca el 20 de enero de 2009 con el nombramiento del 44 Presidente de EE UU. En plena Obamamanía, el jugador tiene la posibilidad de personalizar el juego introduciendo la imagen del propio Barack Obama y asumir su identidad intentando tomar iguales o mejores decisiones que las que toma el presidente en la vida real.

Las posibilidades del videojuego son múltiples: primero se escoge el país que se quiere dirigir (sobre 162 estados) y luego se opta por una de las 20 misiones que se presentan. Terrorismo islamista, descenso del paro, política de vivienda o problemas medioambientales son algunas de ellas.

Yo Presidente plantea también algunas misiones menos trascendentes pero probablemente más controvertidas como la denominada "infidelidad estratégica" en la que el mandatario se ve envuelto en un romance con alguien que milita en el partido de la oposición.

Como máximo representante de un estado debe elegir gobierno, tomar decisiones y atender su agenda con encuentros internacionales. En el caso de EE UU, el presidente puede decidir programar una reunión con el presidente español, con el de Cuba, con el Papa, con el presidente del Parlamento o sus asesores.