Jugando en el portátil
Los jugadores compulsivos tienen problemas sociales, no psicológicos. Julian Bleeker

El 90% de los jóvenes que buscan tratamiento para el juego compulsivo no son adictos, según explica Keith Bakker, el fundador de la primera clínica creada para tratar la adicción a los videojuegos en un artículo publicado por BBC News.

El centro Smith & Jones, en Amsterdam, ha tratado a cientos de jóvenes jugadores desde que abrió sus puertas en 2006. Desde entonces y hasta ahora, la clínica está cambiando sus tratamientos puesto que han descubierto que el juego compulsivo es más una cuestión social que un problema psicológico.

Lo que muchos de esos niños necesitan es a sus padres o a sus profesores, es un problema social

Bakker cree que la adicción como tal (similar a la del alcohol o las drogas) sólo afecta al 10% de los jugadores. El otro 90% puede pasarse cuatro horas al día o más jugando a juegos como World of Warcraft pero ni su comportamiento ni el tratamiento que necesitan se corresponde exactamente con el de los adictos.

"Esos chicos muestran algunos síntomas similares a los de otras adicciones y dependencias químicas", señala Bakker. "Pero cuanto más trabajamos con ellos, menos creo que podamos llamarlo adicción. Lo que muchos de esos niños necesitan es a sus padres o a sus profesores, es un problema social", afirma.

Debido a estas observaciones, la clínica ha cambiado su programa de tratamientos para jugadores con el objetivo de enfocarlo más hacia actividades que desarrollen la sociabilidad y la comunicación, que potencien las habilidades que les permitan reinstarse en la sociedad.