Capitolio de EE UU
El Capitolio, el edificio que alberga las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos (la Cámara de Representantes, en el ala sur, y el Senado, en el ala norte), en Washington DC. SHAWN THEW / EFE

La violencia está presente en nuestro día a día; la real y la de los medios; la de las series y la de los videojuegos. Porque efectivamente, los videojuegos viven un intenso idilio con la violencia (que eso sea bueno porque evita que expresemos esa violencia en la realidad es otro cantar). Como nos muestran las noticias una semana sí y otra también, la de EE UU es una sociedad hiperviolenta por antonomasia. Allí, algunos han decidido señalar la relación de los videojuegos con la violencia y gravarla.

Un congresista republicano, Robert Nardolillo III, representante en la Cámara de Representantes por Rhode Island, ha presentado una iniciativa de ley que pretende gravar con un impuesto a todos los videojuegos que estén clasificados como aptos sólo para mayores de edad. Y Nardolillo se explica: “Hay evidencias de que los niños que están expuestos a los videojuegos violentos desde temprana edad tienden a ser más agresivos".

Este congresista pretende que todos los videojuegos que en EE UU hayan sido clasificados por la Entertainment Software Rating Board (ESRB) como Mature o Adults Only, estén gravados con un impuesto adicional. "Esta ley permitiría que las escuelas tengan recursos adicionales para ayudar a que los alumnos dirijan esa agresión de una manera positiva", asegura Nardolillo. La ESRB es el sistema americano que clasifica el contenido de los videojuegos, productos y películas, dependiendo de su contenido.

En el caso de que la iniciativa siga adelante y el impuesto sea aceptado, los jugadores de Rhode Island (el estado de este congresista) tendrían que pagar 10% más por los títulos que tengan un contenido violento. Dice Nardolillo, que todo lo recaudado a través de este nuevo impuesto iría destinado a un fondo especial destinado a las escuelas, para que puedan ofrecer a los estudiantes agresivos tratamientos de salud mental.

Parece que el origen de la propuesta está en el último tiroteo, el de la escuela de Parkland (Florida), que costó la vida a 17 personas. En el recurrente debate posterior, Nardolillo se ha mostrado en contra de una nueva regulación de la venta de armas. Eso, ya se sabe, es intocable. Considera que una nueva legislación no va a cambiar la situación. En cambio, el político ha preferido señalar el maligno influjo de los videojuegos. Queda por ver si Rhode Island lo aprueba y si, de hacerlo, otros estados toman ejemplo después.