Logo del sitio

La guerra que frenó la llegada de Europa a Marte: "La invasión de Rusia llegó 10 días antes de la campaña de lanzamiento"

A principios de años, la agencia aseguró que el rover estaba listo para lanzarse.
A principios de años, la agencia aseguró que el rover estaba listo para lanzarse.
ESA

"Hace 4.000 millones de años, la superficie marciana era muy parecida a la de la Tierra en el momento en el que la vida apareció en nuestro planeta", afirma Jorge Vago, project scientist de la misión ExoMars, en 20BITS. Esa es la premisa de la que parten en la Agencia Espacial Europea para querer mandar un rover a Marte y seguir investigando cómo fue el planeta rojo en el pasado y si hubo vida, en pasado, “porque es difícil que haya vida en Marte hoy, ya que no hay agua líquida cerca de la superficie y la presión atmosférica es muy baja”.

Esta parte de la exploración espacial marciana tenía pensado lanzarse en un inicio en 2018, después se retrasó para 2020, pero Vago reconoce que el equipo consideraba que todavía no estaba listo y pusieron 2022 como nueva fecha. A principios de este año, la ESA aseguró que el rover Rosalind Franklin, protagonista en esta misión, estaba preparado, sin embargo, la guerra entre Ucrania y Rusia ha retrasado su envío a Marte. ¿Por qué el conflicto bélico ha perjudicado al proyecto? ¿Se lanzará finalmente el rover o se va a cancelar definitivamente? ¿Por qué es importante ExoMars en la investigación espacial en Marte? Esta misión nos ayudará a revelar incógnitas sobre los planetas habitables, pero antes, debemos resolver las preguntas que giran en torno a ella.

El retraso de ExoMars

Aunque en 2020, Vago confirma que el rover Rosalind Franklin y el hardware ya estaba listo, todavía quedaba trabajo por delante: "No habíamos terminado de hacer todo el testeo de la parte de software y aviónica". Además, comenta que la pandemia les golpeó, ya que los equipos de la ESA son internacionales. El experto detalla que tenían ingenieros de todas partes de Europa y también contaban con la colaboración de Rusia.

"Con la COVID-19, se volvió bastante imposible, llegó un momento en el que era insostenible", recuerda Vago. Todos los aspectos mencionados por el project scientist hacían que la misión se enfrentase a grandes riesgos si seguían con sus intenciones de enviar el rover en 2020.

Este era el cronograma que la agencia quería seguir con la misión Exomars desde 2020.
Este era el cronograma que la agencia quería seguir con la misión Exomars desde 2020.
ESA

Vago opina que la decisión de aplazar ExoMars para 2022 fue "acertada en ese momento" y, de hecho, asegura que en este año sí que estaban preparados. "La invasión de Rusia nos llegó 10 días antes de mandar todo a Baikonur [base de lanzamiento espacial ruso]para empezar la campaña de lanzamiento –narra el profesional-. Fue como un balde de agua fría porque ahí sí que estábamos listos con todo superprobado y preparado. ¿Quién iba a pensar que iba a pasar una cosa así?".

El papel de Rusia en la misión

Concretamente, los rusos se centraban en dos puntos clave en el lanzamiento de Rosalind Franklin al espacio. En primer lugar, iban a proveer un cohete para lanzar el rover desde la base rusa de Baikonur, en Kazajistán. Sin embargo, el elemento más importante que Vago subraya es el aterrizador, que hicieron en conjunto: "Rusia se encargaba de la parte estructural y el sistema de propulsión y nosotros teníamos el ordenador de vuelo, el software, el paracaídas, el radar que mide la distancia de velocidad del suelo...".

Con las sanciones impuestas a Rusia por su ocupación en Ucrania, Roscosmos (agencia espacial rusa) cortó lazos con la ESA y eso supuso el fin de su colaboración en ExoMars. Eso obliga a la ESA a retomar partes del proyecto que ya estaban cerradas y eso retrasará la misión más años.

¿Cómo solucionarán la ausencia de Rusia en el proyecto?

El pasado miércoles, la Agencia Espacial Europea comunicó su decisión de seguir adelante con ExoMars. Sin embargo, para ello deben construir un nuevo sistema de aterrizaje propio y, tal y como explica Vago, "eso no es una cosa que se pueda hacer en dos días ni en dos años”. Por ese motivo, la ESA ha optado por fijar una nueva fecha de lanzamiento: 2028.

"Habiendo hecho uno con los rusos tenemos muchas cosas que ya están hechas y que vamos a usar porque son nuevas. No vamos a empezar de cero, pero tiene su complicación -admite el project sciencist-. En la parte de estructura y propulsión, estamos un poco con las manos atadas porque lo que hagamos tiene que funcionar con lo que ya tenemos desarrollado. Hay que prestar mucha atención a que el diseño nuevo del aterrizador sea compatible con lo que ya tenemos listo".

Mientras lleven a cabo estas tareas, Vago recalca que el equipo debe seguir un programa de mantenimiento de todas las piezas, incluso de la parte del sistema de aterrizaje hecho con los rusos. Según apunta, el motivo es que deben estar seguros de mantener todo en buen estado hasta que empiecen a desarmar todo para el nuevo aterrizador.

Pese a que la ESA pretende reutilizar gran parte de la tecnología que ya tienen lista, es cierto que tendrán que desechar algunas partes. Vago pone un ejemplo: "La batería del rover estaba hecha para volar en un determinado momento y no podemos usar la misma para volar en 2028".

La tecnología de Rosalind Franklin

El rover que viajará a Marte una década después de la fecha prevista inicialmente (si todo va bien esta vez) es "único", según destaca Vago. Una de las razones que hacen que el experto lo catalogue así es su taladro, capaz de penetrar hasta dos metros la superficie marciana, mientras que lo más profundo que se ha excavado hasta ahora en el planeta vecino son 10 centímetros.

"Esto es muy importante desde el punto de vista científico porque la presión atmosférica de Marte es como la de la Tierra a 30 kilómetros de altura -señala el project sciencist de ExoMars-. La radiación cósmica penetra las capas atmosféricas y penetra también en el suelo y, como son partículas de alta energía, destruyen a lo largo de los años las biotrazas que nosotros querríamos estudiar". Al alcanzar una zona más profunda, se pueden extraer muestras rocosas de Marte que no hayan sufrido por la radiación, ya que la tierra de encima habría actuado como un escudo. Por lo tanto, la ESA espera poder recoger moléculas orgánicas en mejor estado de preservación.

Otro punto tecnológico que diferencia a Rosalind Franklin de otros rovers que se han enviado a Marte antes es que sus instrumentos funcionan "como uno solo" en vez de por separado, es decir, se complementan.

"Cuando tomamos fotos con las cámaras, empezamos con fotos de grano angular donde puedes ver todo lo que tienes alrededor, pero tenemos cámaras que proceden con imágenes cada vez a más alta resolución, hasta que llegamos al microscopio que tenemos en la caja del taladro que es capaz de tomar imágenes con resolución de 20 micras por píxel, que es lo que usamos cuando estamos mirando a la muestra que hemos recogido con el taladro, y proseguimos así con el resto de las medidas que tomamos con los instrumentos dentro del laboratorio".

En dicho laboratorio hay tres herramientas reseñables: dos para mineralogía, el de infrarrojos y el Espectrómetro Láser Raman (español), y otro para mirar moléculas orgánicas. Este último mencionado es el más grande que tiene el rover y su tecnología ha sido desarrollada por los equipos que crearon SAM en Curiosity y COSAC en Rosetta.

Según Vago, el instrumento que permitirá observar moléculas orgánicas en Rosalin Franklin funcionará con un láser ultravioleta. "Es capaz de extraer los orgánicos sin modificar los oxidantes que hay en el suelo marciano, que es lo que ha complicado la detección de estas moléculas hasta ahora en todas las misiones que han ido a Marte", narra el experto.

Rosalind Franklin usa un sistema de locomoción que evitará que se quede atrapado en algunos terrenos arenosos.
Rosalind Franklin usa un sistema de locomoción que evitará que se quede atrapado en algunos terrenos arenosos.
ESA

Más allá de la tecnología que ayudará a la observación científica de forma directa, Vago considera que es especial el sistema de locomoción con el que han equipado al rover de la ESA. "No es solo capaz de usar las ruedas como se usan normalmente haciéndolas girar, sino que también es capaz de usarlas como las patas de un insecto", asegura.

Gracias a este sistema, Vago comenta que Rosalin Franklin podrá atravesar un terreno "arenoso o algo traicionero" más fácilmente. "Es más lento y usa más energía -reconoce Vago-, pero permite que nos desplacemos por terrenos mucho más complicados". Los investigadores desde la Tierra tratarán de enviar al rover por rutas seguras, sin embargo, esta tecnología permitirá que supere cualquier contratiempo, como ocurrió con Spirit a principios de siglo.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las últimas noticias sobre tecnología.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento