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Quimioterapia en el cáncer de mama triple negativo: ¿Es distinta? ¿Qué efectos secundarios puede provocar?

  • El cáncer de mama triple negativo es muy sensible a los efectos de la quimioterapia, por lo que suele ser el tratamiento más utilizado. 
Una mujer recibe un tratamiento de quimioterapia.
Una mujer recibe un tratamiento de quimioterapia.
Ivan Samkov / Pexels

Dentro de los distintos tipos de cáncer de mama, el conocido como triple negativo -que representa alrededor de un 15% de los casos- es el que tiene peor pronóstico. Esto ocurre porque todavía no se han dado con una diana terapéutica concreta para este tipo de tumores, pues no responden a los tratamientos que sí son eficaces para otros subtipos, como el luminal A y B -los más comunes- o el HER2 enriquecido.

Aunque en los últimos años se están probando nuevos tratamientos con eficacia, como la inmunoterapia con atezolizumab o el Omomyc,  los tratamientos tradicionales basados en cirugía, radioterapia y quimioterapia sigue siendo el tratamiento de base para este tipo de cáncer.

¿Cómo es la quimioterapia para este tipo de cáncer?

La quimioterapia es uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de los tumores de mama triple negativo. Se trata de un tumor de crecimiento rápido y por este motivo es muy sensible a la quimioterapia, incluso a un tratamiento que no había sido habitual en cáncer de mama como son los platinos, y a diferente terapia antiangiogénica. De hecho, según afirma Roche en su web Roche pacientes algunos estudios han demostrado que los casos de cáncer de mama triple negativo responden mejor a la quimioterapia que los casos de cáncer de mama con receptores positivos, aunque el riesgo de recaída y resistencia al tratamiento es mayor en los tumores triple negativos.

En cuanto al tipo de quimioterapia, puede ser la misma o distinta al del resto de tipos de cáncer de mama, pues cada vez se tiende más a adaptar el tipo de fármaco que se incluye en la quimioterapia al tipo de tumor y al estadio en el que se encuentre. Así, podemos encontrarnos con tratamientos basados en poner un solo fármaco en cada sesión de quimioterapia o se puede optar por una combinación de fármacos. Para tratar este tipo de cáncer es común probar con un tipo de fármaco cada vez para ver cómo responde el paciente e ir adaptando el tratamiento en función de la respuesta. La quimioterapia también puede ser intravenosa, la más frecuente, o administrarse vía oral.

También en función del tipo de tumor, del tamaño o de si existe o no metástasis, se puede recomendar una quimioterapia neoadyuvante, la que se administra antes de la cirugía para reducir el tumor, que la operación sea menos invasiva y para ver cómo responde el tumor a los fármacos; o adyugante, cuando se administra después de extirpar el tumor para reducir el riesgo de recaída. Tanto una como otra están recomendadas en los casos de cáncer de mama triple negativo.

En cuanto al número y espacio de tiempo entre sesiones también es muy variable, pues, como vemos, no existe una única opción en el tratamiento con quimioterapia para combatir el cáncer de mama tripe negativo. La elección del esquema, las sesiones y los fármacos empleados vendrá determinada por el tipo de cáncer de mama, de su perfil génico, del estadio, la respuesta del paciente durante el tratamiento, las características de esta e incluso preferencias del equipo médico.

¿Cuáles son algunos efectos secundarios comunes del tratamiento?

Los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser distintos en cada persona y dependen del fármaco, las sesiones, del estado de salud de la paciente… Los más comunes son:

•Pérdida del cabello. Suele ocurrir entre dos y cuatro semanas después de empezar el tratamiento. Volverá a crecer entre cuatro y seis semanas después de su último tratamiento de quimioterapia.

•Fatiga extrema.

•Problemas digestivos e intestinales, especialmente uno o dos días después del tratamiento. Los más comunes son las náuseas y los vómitos, pero también puede haber pérdida de apetitos, diarrea o estreñimiento.

•Problemas en la piel y las mucosas. Son comunes, por ejemplo, las aftas o llagas en la boca o las rojeces, las descamaciones en la piel.

•Mayor riesgo de infecciones, debido a una menor cantidad de glóbulos blancos.

•Daño a los nervios.

•Problemas con la función cognitiva que afectan la memoria y la concentración.

Estos síntomas suelen desaparecer a las pocas semanas de finalizar el tratamiento, pero hay otros efectos que pueden aparecer y permanecer a largo plazo, como la infertilidad, el afinamiento óseo o daños en el músculo cardiaco. 

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