Pasar dos años tocando puertas sin encontrar trabajo o quedarse en paro después de los 45 ya debe ser frustrante. Si estas personas además tienen cargas familiares, la frustración se convierte en drama para todo un hogar.

En muchos casos, su único sustento es el subsidio de desempleo. Una ayuda que ahora amenazan con recortarles. Y el mercado laboral no acaba de despegar. Oscuro futuro para ellos.