Un sinnúmero de servicios directamente vinculados a la calidad de nuestra vida cotidiana se prestan desde los ayuntamientos: servicios sociales, escuelas infantiles, mantenimiento de parques, calles, instalaciones deportivas... Desgraciadamente la autonomía local, la capacidad de gestionar recursos y ejercer competencias de los ayuntamientos no siempre es respetada y ha sido históricamente la cenicienta de la administración española.

Una administración lenta, distante y alejada de la realidad es un problema que se traduce en múltiples obstáculos en nuestra vida diaria. Por eso los ayuntamientos representan la oportunidad para iniciar el cambio de rumbo hacia una administración pública más útil, cercana y nuestra.

Las decisiones políticas ganan en calidad y en eficiencia cuando se toman cerca de donde se producen los problemas. A la hora de proponer soluciones, la aportación de los vecinos, es decir, de quienes van a padecer o a disfrutar esas políticas es una garantía de que serán más adecuadas a las situaciones concretas y de que integrarán un mayor número de puntos de vista, de saberes, de ideas. En el Ayuntamiento de Madrid trabajamos para llevar a las Juntas de Distrito más recursos y capacidad para solucionar problemas, para que los vecinos tengan mayor poder de decisión, en definitiva, estar más cerca y ser más útiles a aquellos para quien trabajamos.