Restan días, horas, para que los afiliados del PP balear decidan su futuro en el XV Congreso Regional. Será el próximo domingo y será una de las citas más importantes del partido en las Islas en su historia. Es esta una campaña ideológica, no de personas, en la que nos jugamos el futuro del partido, su papel en la sociedad balear y la victoria en las elecciones autonómicas del año 2019.

Desde la candidatura popular que encabezo hemos sumado a otras dos candidaturas, a agentes sociales, a destacadas y experimentadas voces y sobre todo a afiliados.

Trabajamos para que la indefinición ideológica no nos lleve por la senda de la desaparición.

Hemos hecho un ejercicio de integración de tres candidaturas en una, y mi compromiso es de integrar a la otra candidatura al minuto de haber ganado el congreso, de la misma manera que lo hice en 2010 con Carlos Delgado, a quien hice Vicepresidente del Partido y Conseller de turismo. Si no vamos todos juntos después del resultado del congreso, el nuevo presidente cometerá la mayor irresponsabilidad que puede cometer, no tener ninguna opción para ganar y  gobernar en las próximas elecciones de 2019.

El nuestro es un proyecto que apuesta por la ideología y la identidad, que trabaja para frenar el nacionalismo catalanista, para expulsar a la corrupción de nuestras filas, para reafirmar los principios de centro-derecha, reformistas y liberales que nos caracterizan.

Las bases se han ilusionado con nuestro proyecto porque vuelven a sentirse parte del mismo. Tanto vale su voto, el de un afiliado de un barrio o pueblo como el de un cargo orgánico. ¿Por qué? Porque hace años que en las Baleares el que les escribe impuso la fórmula de "un afiliado, un voto". Un modelo tan válido como cualquier otro pero que era indispensable aplicar en nuestras islas.

La nuestra es la candidatura de las bases, la de los afiliados que votan. Esa es la realidad, como reales son nuestros principios, con tolerancia cero a la corrupción, sin sombra de nacionalismo, sin imposición de lenguas, en favor de una educación libre, al lado de trabajadores y empresarios y de los jóvenes. La de la libertad, no la de la imposición.

Trabajamos para que la indefinición ideológica no nos lleve por la senda de la desaparición. Hemos visto como alguna otra formación política nacional se ha visto abocada a ser en muchos casos residual por mantener discursos diferentes en cada comunidad autónoma... Es algo que nos preocupa, que no queremos ver repetido en el Partido Popular de  las Islas Baleares. Por eso lanzamos un mensaje unívoco en toda España, y esa es precisamente nuestra gran fortaleza, por eso nuestros afiliados en las islas se sienten baleares y españoles. Y por eso cuando definimos un proyecto político, económico y social para nuestro Congreso no pensamos en pactar con otros partidos, como el PSIB-PSOE o Més. Nosotros no sólo aspiramos a ganar siempre, como hemos demostrado, sino que, cuando somos nítidamente el PP, sin complejos, lo conseguimos con mayorías absolutas. Lo decimos y lo defendemos con convicción y sin el menor atisbo de duda. En el PP balear no puede haber sombra alguna de nacionalismo.

En el pasado tomamos decisiones que en ocasiones fueron dolorosas, pero que eran necesarias

De la misma manera, nuestra candidatura es inflexible con la corrupción política. En el pasado tomamos decisiones que en ocasiones fueron dolorosas, pero que eran necesarias, aplicamos un estricto código ético. No podemos bajar la guardia, debemos mantenernos firmes y decir una vez más que ante la corrupción sólo cabe la tolerancia cero.

Esta campaña no es fácil, hay demasiados intereses y no siempre de carácter político en la misma Y aun así, nuestra candidatura suma apoyos cada día, ha conseguido darle la vuelta a encuestas y sondeos  y hoy se percibe con grandes posibilidades de  ganar el congreso. Ha sido posible gracias  al trabajo desinteresado de los afiliados que han dedicado horas de su vida privada a impulsar la candidatura que les representa y en la que creen. Esa es la grandeza de un partido.

Siempre me preguntan por qué me fui y siempre respondo que nunca me he ido. Ni puedo ni debo irme, ni lo harán los afiliados que apoyan nuestra candidatura, mientras quede trabajo por hacer. En Baleares somos 22.000 afiliados, la primera fuerza en capital humano y voto. Los principios que nos jugamos el domingo 26 son los que consolidarán el partido y los que nos llevarán a la victoria en las elecciones del año 2019.

He ganado dos elecciones autonómicas y dos municipales, pero no me importa lo que hicimos sino lo que podemos y lograremos. Y he aprendido muchas cosas. La más importante es una: que nadie vuelva a sentirse olvidado. Mis verdaderos consejeros políticos serán los afiliados  y juntos vamos a devolverles a ellos el partido.

Es la hora decisiva, la hora en la que nos jugamos mucho más que la presidencia del Partido Popular balear. Están en juego las ideas, los principios, la propia viabilidad del partido. Lo hacemos con la mirada puesta en el horizonte, no tan lejano, de 2019. Solo un PP fuerte, unido e integrador, de bases sólidas e ideología definida podrá conseguirlo.