Querida Paula Vázquez:

¿A quién se le ocurre? Los personajes conocidos como tú, los iconos de la tele marca blanca, nunca deberían mojarse en las cosas públicas más allá del tópico.

Te pongo un ejemplo. ¿Te imaginas que en una gala solidaria, en uno de aquellos programas especiales que rellenaban las Navidades de los noventa recaudando dinero para los 'niños de África', a la presentadora le hubiese dado por ir más allá del tópico caritativo?

Hagamos el ejercicio. Imaginemos que en lugar de celebrar, tras cada donación, que todos somos maravillosos y solidarios con los niños negritos, a quien presenta la gala solidaria le hubiese dado por preguntar en alto antes, después o durante la gala: "Oye, y estos niños, ¿por qué pasan hambre? ¿Tenemos alguna responsabilidad en que suceda? Con la caridad no bastará…". Hubiese sido un desastre. Adiós al espíritu navideño y adiós a todo. Esa presentadora se estaría metiendo en ese momento donde no debería. Y luego vendrían los palos. Es lo que te ha pasado.

No debe ser agradable, pero te lo has buscado

Tú estás ya en la etapa de los palos. En un momento complicado en el que lo cómodo era quedarse quieto, decidiste posicionarte en asuntos políticos más allá de lo que se espera de alguien como tú. Y, claro, ahora en los chinos se regalan dianas con la cara de Paula Vázquez por la compra de tres banderas.

Odiar al que se mueve del lugar esperado es algo tan español que debería venir en algún artículo de la Constitución, aunque sea al final, digo yo. Y si no, habría que reformarla. No debe de ser agradable, pero te lo has buscado, dirán algunos desde el lugar cómodo y calentito del ‘no te metas en nada, que es peor’. Otros, ya lo sabes por desgracia, pasan al siguiente nivel llegando al ataque personal y a la intimidación. Odiar a cambio de clics es un negocio rentable en una parte de la prensa. Una pena, pero una realidad que te toca de lleno.

No todo es malo ni KO diario. Las amenazas e insultos no te echan para atrás, o al menos no lo parece. Como eres gallega, quién lo sabe. Yo, que soy andaluz, interpreto lo que veo tras saber que denuncias públicamente las amenazas personales que sufres como doblá, pero no partía. Que traducido al castellano vendría a decir algo así como que vale, llegan palos que duelen, pero no están sirviendo para nada, tú seguirás observando, interpretando y opinando sobre lo que te rodea, sin la mordaza que supone ser una cara llamada a quedarse en el tópico y no mojarse.

Saludos y ánimos, Gerardo Tecé.