Mucho se escuchaba en los años 80 eso de video killed the radio star, pero… ¿qué es lo que está ocurriendo ahora? Algunos dicen que internet está matando la música, que internet es una amenaza terrible para los artistas, las discográficas y la industria en general. Yo, como casi siempre, discrepo: ¡bendito internet!

Desde que la red de redes llegó a nuestras vidas la manera de consumir ha cambiado. Los diarios se leen online, la tele se ve en el móvil, los videoclips ya no se disfrutan en MTV sino en YouTube, la música no se compra en discos y se escucha digitalmente. Pero ¿ha muerto? No, la música no ha muerto.

Si bien es cierto que el mercado ha cambiado, que ya no se vende como antes y que el halo místico de las estrellas cada vez se ve más desdibujado por su cercanía en las redes sociales, la música se sigue escuchando, se sigue viendo y sobre todo se sigue disfrutando.

Recuerdo cómo era todo hace 20 años: escuchaba la radio a todas horas y apuntaba las canciones que me gustaban. Para conseguirlas, algunas veces, tenía que pedir los discos de importación, pagarlos a precio de oro y esperar, pues no llegaban hasta pasadas unas semanas. Ahora todo esto es inmediato y barato.

Hay más artistas y son muy diferentes. Sabemos qué escuchar y a dónde acudir para escucharlo. Hay más mercado, más público, más facilidades y también más conciertos, y son más asequibles.

Las descargas e internet nos han robado parte del romanticismo de la música en formato físico y casi nos han impuesto la sensación de su gratuidad, pero es que en España casi el 90% de los usuarios de internet usan las plataformas de streaming para escuchar música.

Está en todas partes y todos podemos acceder a ella. Los conciertos siguen teniendo público y las canciones siguen sonando. Son más caducas pero llegan a más gente. Yo lo tengo claro: internet es una herramienta. Es la herramienta.