Iñaki en el país de las trincheras

Juan Carlos Blanco Periodista y consultorOPINIÓN
Iñaki Gabilondo, en 'Cuando ya no esté'.
Iñaki Gabilondo, en 'Cuando ya no esté'.
Movistar+

Iñaki Gabilondo ha anunciado que deja sus análisis políticos diarios y que se limitará a partir de ahora "a escuchar a los más jóvenes". Este donostiarra afincado en Madrid y enamorado del sur no se va del todo. Cada lunes seguirá asomándose al balcón de su SER para hablar de lo que a él le apetezca. Y bien que se lo ha ganado. No conozco otro periodista que se haya trabajado más ese derecho y que lo haya seguido ejerciendo con el ahínco y la solidez apabullante que le ha caracterizado en su trayectoria detrás de los micrófonos.

Ya ha habido suficientes panegíricos sobre su labor, así que me limitaré a recordar un hecho objetivo: en esta era de charlatanes gritones y consignas machaconas, de política low cost y telerrealidad, Iñaki Gabilondo ha seguido siendo uno de los periodistas más lúcidos y comprometidos que ha tenido este país a la hora de contarle a la gente qué estaba pasando y por qué estaba pasando.

Hoy se va porque, según ha confesado él mismo, está "empachado de análisis políticos" (y eso que no tiene Twitter ni Facebook, en cuyo caso, más que empachado, podría terminar infartado). Te podrá o no gustar lo que dice, pero lo que no admite discusión es que sus reflexiones, rigurosas y con criterio, están muy por encima de este ambiente de hostilidad sectaria, polarización infantiloide y ‘hooliganismo’ primario en el que ha derivado el debate político y mediático de este país. 

Con su edad y con su trayectoria, me imagino que habrá pensado que ya está bien de aguantar en primera línea en este país de trincheras inacabables. Más que cansancio, suena a hartazgo. Y hasta en su hartazgo nos identificamos con él. Como para no entenderle. Suerte y muchas gracias por todos estos años.

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