El Teatre El Musical recorre la Valencia de los años 60 de la mano de uno los iconos de la época: la supervedette Rosita Amores. A través de sus canciones y de las anécdotas que rodearon su vida, entre el music-hall y el documental, 'El Amor de mis amores' rinde homenaje a una figura "indispensable" en un ciudad que necesitaba despertar y que vio en ella transgresión, erotismo, sensualidad, picardía y provocación como válvula de escape a la censura y la represión.

La propia Rosita Amores será protagonista de su propia vida en un país que está cambiando junto a Belén Riquelme que encarna los años de juventud de la artista, Frank Alonso, y Arcadi Valiente al piano. Todos ellos bajo la dirección de Juli Disla, que ha querido así hacer "el homenaje que se merece" a una artista que "ha trabajado toda su vida" y a su vez, "dignificar una profesión que no siempre ha estado bien vista".

Para el director, que este miércoles ha presentado la obra junto al equipo de reparto, repasar el período histórico de los 60 y 70 "avoca a Rosita Amores", una artista que supo "ganarse" el cariño de representantes de todos los grupos y colores con su personalidad. Así, a lo largo del montaje van desfilando otros personajes del momento que podrán "recordar" aquellos que vivieron en esos años, o sencillamente "descubrir" los más jóvenes, ha animado Disla.

En clave de comedia, 'El amor de mis amores' retrata la historia real de unas décadas que cambiaron la ciudad, a través de una de las artistas más queridas de entonces, "nunca" se ha bajado de los escenarios, que cantará en directo e incluso improvisará con el público.

La vedette valenciana se ha mostrado "contentísima" con este homenaje e "ilusionada" al ver a Belén Riquelme interpretar las canciones que ella cantaba y con su ropa original. Para ella, "lo más bonito es estar en el escenario" de donde nunca se ha bajado desde que se subiera a uno a los once años.

"Oigo música y ya estoy preparada para salir" y "quiero ser exacta", ha subrayado. "Éramos muy pobrecitos, me ha costado tanto de ganar, que la ropa la cuido como oro en paño". De hecho, "nunca me he sentado con mis trajes de artista. Valen mucho dinero", ha insistido.

Después de triunfar en el vetusto Teatro Alkázar de Valencia en los 60, Rosita Amores regresa ahora al Cabañal donde dejó a su familia y donde "aunque creáis que soy mayor, canto en directo. No soy la Calas pero soy Rosita Amores, la de las dos razones", ha bromeado.

'Ponle menta', 'L'Avinguda de l'Oeste', 'Jo sóc ací', 'Nit de varietes' o 'No quiero estar sola' son algunos de los temas que recupera este music-hall y que en su momento buscaban la liberación de una carga represiva a través del entretenimiento. Con su doble lenguaje intencionado y gestos provocadores, las varietés crearon su propio código de comunicación sirviéndose de pegadizas estrofas musicales.

En este sentido, Rosita Amores ha recordado cómo variaban los trajes o las letras de las canciones que utilizarían en los espectáculos, cuando tenían que ir a pasar por la censura. A pesar de las múltiples multas que el pusieron, la vedette ha confesado que "el gusta tanto el escenario que, "aunque tendría que estar tomando el sol", no puede dejarlo.

Personalidades del "poderío", ha dicho, del mundo de la política, las finanzas o el deporte acudieron a verla actuar, años atrás, cuando todavía eran estudiantes o estaban empezando. Con ellos, divertidas anécdotas, algunas de las cuales se podrán ver en 'El amor de mis amores'.

A la actriz Belén Riquelme, —la joven Rosita— lo más sorprendente ha sido ponerse los trajes originales de Amores. Estaban "perfectos, intactos, como nuevos", ha destacado. De ella, y con sus correcciones, ha aprendido mucho en los ensayos, ha asegurado.

Por su parte, Frank Alonso ha manifestado que es un "orgullo" trabajar con Rosita Amores que además de ser "muy madre" con ellos, su espontaneidad le hace improvisar y los "desbarata a todos". Ella vuelve a cogerse al hilo argumental "y los que nos perdemos somos los demás", ha asegurado.

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