La fiscal no recurrirá la sentencia que absuelve al ciudadano paraguayo que dejó embarazada a su cuñada menor de edad, de la misma nacionalidad, al no poder confirmarse de forma fehaciente que las relaciones sexuales entre ambos fueran forzadas y no consentidas, ha comunicado la Fiscalía Superior del Principado. El tribunal ha aplicado el principio de Derecho por el que, en caso de duda, se beneficia al procesado.

El Ministerio Público había llegado a modificar la pena solicitada durante el juicio, celebrado en en la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias con sede en Gijón, al considerar que fueron dos veces y no una en las que ambos mantuvieron relaciones sexuales completas y sin protección, sin consentimiento de la joven y bajo amenazas. Por este motivo, había imputado al procesado, J. G. C. A., un delito continuado de agresión sexual con el subtipo agravado de prevalerse de la superioridad que tenía él sobre la joven del artículo 180 del Código Penal.

Con base a esto y al hecho de que consideraba que fueron dos y no una las relaciones sexuales, mantuvo los 15 años de cárcel pedidos pero duplicó la indemnización solicitada, que pasó de 6.000 a 12.000 euros. Fruto de una de esas relaciones sexuales, la menor quedó embarazada y abortó posteriormente.

Ya durante una prueba indagatoria celebrada el pasado mes de octubre ante la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón, el acusado insistió en que la menor y él mantuvieron una relación sentimental y que el sexo era consentido.

El imputado explicó que en un principio mantuvo una relación de amistad con la menor, quien se acercó a él "porque se sentía sola en España". Esa amistad se convertiría después en una relación sentimental, que duró desde agosto de 2008 hasta el mes de diciembre de ese mismo año y que, según el acusado, conocían muchas más personas, incluso la madre de la menor, pero no así su pareja y hermana de la joven, con la que convivía. Asimismo, señaló que hasta el mes de diciembre no practicaron sexo y aseguró que sólo un día mantuvieron relaciones completas.

Los hechos se remontan al 17 enero de 2009, cuando J. G. C. A., que entonces tenía 39 años, fue detenido por la Policía tras denunciar su cuñada -de 15 años- que la había echado de casa tras negarse a darle dinero. Según la joven, el marido de su hermana, con el que convivía, la había dejado embarazada y la había echado del el domicilio cuando le pidió 400 euros para abortar.

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