Ricky Martin
Ricky Martin durante la presentación de su disco 'Más'. JORGE PARÍS

En persona es aún más encantador de lo que parece. Detrás del dios que eclipsa en el escenario al ritmo de sus caderas hay un hombre sencillo, cercano, muy humano. Y vulnerable. Pero, ante todo, exuda ganas de vivir por cada uno de sus poros. Más (Música Alma Sexo) es su nuevo trabajo después de un lapso tres años, toda una declaración de principios y un espejo de su verdadero yo, tras sincerarse con el mundo.

¿Cómo fue la gestación de este álbum?
Me ha llevado dos años enfocado únicamente en este trabajo. Cuando terminé mi libro brinqué a la música. Mi única prioridad eran mis hijos y que yo estuviera bien para mis hijos y para que esto saliera bien. Y empecé a escribir desde un punto bien limpio: todo estaba en su lugar para poder desprenderme de cosas. Y las letras lo dicen todo. Necesito más a la vida, y no porque no esté feliz, sino que la mente es la que te limita, siempre te pide más. Es un trabajo muy especial

Y encontramos aires nuevos, incluso más roqueros...
Sí, el productor Desmond Child tomó grandes riesgos para no hacer lo mismo de antes pero sin perder tu esencia, pero obviamente con la palabra evolución escrita en todas las paredes, para que no se nos olvidara eso.

El CD se iba a llamar Vida, porque según veo este álbum así veo mi vida, pero pensé ¡qué aburrido!

¿Por qué ese título, Música Alma Sexo?
El CD se iba a llamar Vida, porque según veo este álbum así veo mi vida, pero pensé ¡qué aburrido! Hay una canción que se llama Más, y así llegaron estas tres palabras: Música Alma Sexo, ¡así es la vida! La música es espiritual, el alma, ni te cuento, y el sexo es muy espiritual también (risas). Son tres cosas que son muy importantes no sólo para mí, sino para todos el mundo.

¿Y a dónde le ha llevado su búsqueda espiritual?
Mi búsqueda espiritual comenzó a los diez años, entonces era monaguillo. Ahí nació esa búsqueda de Dios, y te haces muchas preguntas, porque desde los 12 años prácticamente me he pasado la vida montado en un avión y me he topado con muchas filosofías de vida. Un día dije: soy budista, otro soy taoísta, luego dije, no, sigo siendo católico, no, protestante... Me he dado cuenta que mi alma es lo más cerca que tengo de Dios y que hay un contacto directo entre estas dos energías maravillosas. Mi Dios es lo mejor que existe, una cosa tan maravillosa, tan pura, tan limpia. Y seguiré buscando.

Una de sus nuevas canciones, Basta ya, parece cantarla con toda el alma, desde muy adentro. Dice cosas como "Basta ya/De hacerle una prisión/A lo que siento/Y fingir que soy sincero".
Un día llegué al estudio y dije: "toca unos acordes que necesito gritar esto, y no puedo más". Y me paré detrás del micrófono y empecé a repetir "basta ya" una y otra vez, con un coraje, se volvió como un mantra, expresaba mi dolor (canta la canción y de pronto muestra el brazo: se le ha puesto la carne de gallina al hacerlo). Así nació. Después me senté con Claudia Brant, que es una gran compositora, y me ayudó a poner todo en orden.

¿Se ha llegado a sentir en una prisión?
También hablo del despertar espiritual, del poder decir a partir de aquí voy a ser fiel a mí, y borraré el dolor. Es un grito pasional y revolucionado del amor propio. Lo que más me gusta de esta canción es que todo el mundo se puede sentir identificado con ella. Todos tenemos un secreto o hemos callado cosas, o hemos sido víctima de la discriminación o la injusticia social.

He sido discriminado por ser latino, por hablar mi idioma, obviamente, por mi orientación sexual

¿Usted ha llegado a sentirse discriminado alguna vez?
Sí, por muchas cosas. He sido discriminado por ser latino, por hablar mi idioma, obviamente, por mi orientación sexual. Uno supera todo esto y no hace caso a la ignorancia. Algunos días te sientes fuerte, te ríes y practicas la compasión respecto a esa mentalidad tan arcaica. Pero a veces tienes días muy débiles que le quieres meter un puño a alguien que viene con tanto odio en su plática. Pero es cuestión de seguir fortalenciéndote. Pero sí, muchas, muchas veces he sido discriminado por ser latino.

¿Llegó la industria musical a presionarle para que no revelara su verdadero yo?
No, nunca. Sólo fui víctima de la fe y de la sociedad. Todo lo que yo conocía me decía que mi forma de amar estaba mal que era terrible, que era el diablo. Pero no, fui yo quien decidió dar el paso.

¿Temió que al hacerlo parte de su público se sintiera engañado o decepcionado?
He crecido mucho, antes mi obsesión era caer bien a todo el mundo y ser aceptado por todos. Y me dí cuenta de que Dios es Dios, y no todo el mundo le acepta. Lo más importante en la vida es recobrar la autoestima y la dignidad y servir de ejemplo a mucha gente, pero no cambiar la mentalidad de nadie.

¿Y qué le han aportado sus niños a la vida?
Cuando uno crece, va perdiendo la capacidad de sorprenderse. parece que te vuelves inmune a las cosas que te llenan los pulmones de aire, y eso lo he recuperado. Porque cualquier cosa sorprende a los niños, les saca una sonrisa. ¿Por qué perdemos eso, por qué nos endurecemos tanto? Eso me lo han dado mis hijos.

¿Le ha dedicado alguna canción a su pareja?
Sí, yo creo que Tú y yo es una canción que todo el mundo quiere que te la cante, y tú quieres cantársela en algún momento a alguien. Habla de los polos opuestos que se atraen, del romanticismo y la pasión. Es una de mis canciones favoritas.