La Consejería de Medio Ambiente está realizando un "control exhaustivo" del episodio de contaminación atmosférica por ácido sulfhídrico registrado a las 21,00 horas del martes en la estación de Guadarranque, en San Roque (Cádiz), y que ha "persistido" a lo largo de la mañana del miércoles.

Fuentes de la Delegación Provincial de Medio Ambiente de la Junta en Cádiz han explicado a Europa Press que se está realizando un seguimiento "intensivo" de los valores de la calidad del aire, realizándose controles "cada diez minutos".

Las mismas fuentes han pedido "tranquilidad", ya que, además, en el momento en el que se detectó la superación de los niveles se dio aviso al Ayuntamiento de San Roque, al consejero de Medio Ambiente, a las delegaciones provinciales del Gobierno de la Junta en Cádiz, de Medio Ambiente y de Salud, a la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Salud y al Centro de Coordinación de Emergencias, tal y como establece el protocolo.

Los niveles siguen superando los 100 microgramos por metro cúbico de ácido sulfhídrico como medida semihoraria. Así, en la mañana de este miércoles se han puesto en contacto con Cepsa para que revise sus instalaciones e informe de cualquier tipo de incidencia.

La primera hipótesis que barajan los técnicos de Medio Ambiente es que las emisiones puedan provenir de las plantas de recuperación de azufre que están cercanas a la barriada de Guadarranque. En cualquier caso, en principio descartan que se haya producido un repunte de las emisiones, decantándose inicialmente porque las condiciones atmosféricas podrían estar afectando a la concentración de contaminantes.

En este sentido, explican que hay un anticiclón y, por tanto, "una gran estabilidad" y ausencia de viento. Por ello, piensan que no se han superado los niveles "normales", sino que las emisiones de azufre podrían haberse condensado, provocando las condiciones atmosféricas que se estanquen y no se dispersen.

"tóxico" a concentraciones elevadas

Sobre el ácido sulfhídrico o sulfuro de hidrógeno, la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente explica que es un gas constituyente natural del aire que respiramos, aunque se puede convertir en "tóxico" a concentraciones elevadas. Este compuesto es un gas incoloro, soluble en varios líquidos y tiene un mal olor característico, con lo que se puede reconocer mediante el olfato a bajas concentraciones.

La mayor parte de este gas se encuentra en la atmósfera y tiene un origen natural, produciéndose por descomposición de la materia orgánica, cerca de los lagos, en áreas con actividad geotérmica y pozos de gas natural.

La industria produce emisiones de este gas en procesos en los que participan compuestos de azufre y materia orgánica a altas temperaturas, en actividades industriales como la fabricación de pasta de papel, el refinado de petróleo, la industria textil de fabricación de viscosa y la industria de tratamientos de papel.

El ácido sulfhídrico es un gas y, por tanto, el aparato respiratorio es el principal afectado por la acción del mismo, siendo los primeros síntomas irritación en la nariz, garganta y ojos. Este compuesto se empieza a detectar por el olfato humano a concentraciones mucho más bajas que las que pueden tener efectos nocivos para la salud. Exposiciones a corto plazo de concentraciones altas pueden provocar dolor de cabeza, mareos y vómitos.

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